sábado, 11 de octubre de 2014

Vincent Vega - "El Gran Galgo"

Creo que es más difícil llevar adelante un 2do álbum que un debut. Cuándo uno decide sacar su primer disco, tiene que ver cuál es la cancha que quiere marcar, y más que nada, demostrar que hay calidad. Sin embargo, siempre está la frase “es el 1er disco”, la cual evidencia un estilo de paciencia por parte del oyente, como si este no esperase que en un debut las cosas estuvieran en condiciones óptimas. “Recién empezaron”. El debut es un inicio, y si el artista en su primer álbum sonara muy parecido a sus influencias, muy pocos lo objetarían.
Pero toda esa paciencia y comprensión, ese optimismo, al llegar el 2do álbum, puede desaparecer. Es porque se espera que la banda traiga algo nuevo. Todo lo “permitido” en el debut no puede estar en el 2do. Y gran problema si el debut es considerado un trabajo super completo. Superar lo una vez alcanzado es difícil, más cuándo el público, por lo general, no recibe bien los cambios.

Vincent Vega (Uruguay) lanzó su primer trabajo discográfico en el 2009. Para ese entonces, se trataba de un dúo: Matías González Marichal (guitarras y voz) y Mauricio Sepúlveda (guitarras y voz). El disco nos traía una música folk con un sonido actual que fácilmente podía llevar al territorio del denominado indie-folk. Entre melodías estiradas, arreglos vocales armonizados de una manera convencional que por más obvio que fueran, funcionaban a la perfección dentro de ese enfoque musical, y arreglos de guitarra que no desperdiciaban las posibilidades que permiten los dúos, se lograba una especie de tranquilidad irreal, dónde lo meloso no llegaba a lo pomposo (al menos no para quién escribe) y la ternura nunca agobiaba (aunque obviamente siempre nos encontrábamos entre flores e inocencia).
Sin duda que lo más interesante de este disco se encontraba en las guitarras. No por las armonías, ya que el dúo nunca se alejaba de un tonalismo/modalismo típico con algunos giros que podían dar mayor interés, sino por la interacción entre ambas guitarras. Los arpegiados en una especie de contrapunto en dónde las voces de cada guitarra se unían entre sí y generaban líneas que se combinaban atrapaban rápidamente. Un buen ejemplo era el tema más interesante de ese primer álbum, “Un poco más feliz”.

El dúo hace ya un par de años que pasó a ser un cuarteto, sumándose Leandro Mangado al bajo y Emiliano Pérez Saavedra a la batería. Al mismo tiempo, las guitarras acústicas fueron de a poco siendo suplantadas por eléctricas. Y sucedió lo que era esperable: del Folk al Folk-Rock.

Luego de 5 años de su primer lanzamiento, Vincent Vega, ahora como cuarteto, lanzó su 2do trabajo de estudio, titulado “El Gran Galgo”.

En este disco, gracias al instrumental (y más que nada al enfoque musical del cual partían y el que ahora han incorporado), nos encontramos con un folk-rock electrificado (poca presencia hay de guitarras acústicas). Influencias como The Beatles en los discos “Help!” y “Rubber Soul”, Bob Dylan post-“Bringing it all back Home”, The Band, The Byrds, Buffalo Springfield, Creedence Clearwater Revival, Grateful Dead de principios de los ’70, Moby Grape, son algunas de las que podemos encontrar con mayor facilidad.
No se dejan afuera algunas de las influencias que encontrábamos en el disco anterior, sobre todo porque estas también están ligadas al sonido del folk-rock de los ’60 y comienzos de los ’70. Por eso, Simon & Garfunkel, Neil Young (en su etapa más folk), The Beach Boys, Johnny Cash (tal vez más en este disco que el anterior), son otros de los que podemos escuchar en el sonido del actual Vincent Vega.

Algunas cosas que encontrábamos en el debut se han perdido en este 2do trabajo discográfico. Aquellas melodías estiradas fueron sustituidas por un fraseo más dinámico que acompaña el ritmo del resto de los instrumentos. A su vez, esa ternura y paz que podían traer las canciones fueron reemplazadas por un ambiente más alegre y eufórico (sin llevarlo a extremos).

Algo que tampoco encontramos con tanta presencia es la forma en qué dialogaban las guitarras, ese contrapunto del cual hablaba anteriormente, que sin duda era la parte más fuerte de ese primer encuentro con el dúo.

Pero la reseña empieza con el desafío del 2do álbum, la prueba de fuego para una banda. Y habría que pensar si lo anteriormente dicho, lo que suena como “negativo”, solapa lo que se podría ver como “positivo”, o si este último tiene mayor peso y este nuevo álbum sale victorioso.

Es verdad que la estética musical de la banda ahora pueda ser un poco más predecible. Hay canciones que fácilmente pueden encasillarse en un estilo, incluso en un artista en particular de los ya nombrados. Pero no pondría el adjetivo de “menos original”. No tanto porque ahora sea lo contrario, sino porque antes tampoco nos presentaban nada que no pudiera definirse. Vincent Vega, desde un principio, no se caracterizó por la originalidad, sino por el trabajo y desarrollo dentro un territorio musical ya bien definido.

Es verdad que el interés de las melodías en el primer disco se daba por ese estiramiento, pero a la
 vez, podía a veces ser agotador. O más que agotador, repetitivo. En este disco, las melodías tal vez no tienen un toque tan personal, pero nunca cansan. Siempre están activas y a la par con lo que la parte instrumental intenta plasmar. Algo interesante, a su vez, es que en este disco los timbres de las voces se despegan más. No es que el timbre de las voces haya cambiado en sí, pero sin duda ambos cantantes han evolucionado mucho y de a poco parecen definir sus propias voces. Lo que antes funcionaba como “la voz de Vincent Vega”, ahora son 2 voces. Vincent Vega ahora tiene 2 voces. Es que cada cantante ha llevado las cualidades que apenas se asomaban en el primer disco a un nivel un poco más notorio.


Por el lado de González, el abandono de las melodías largas lo ha ayudado a explorar otras con otros saltos que no solo enriquecen su instrumento, sino que demuestran que tiene un amplio registro vocal y un gran manejo de los agudos. Además, gracias a estas melodías con mayor movimiento, ahora los pasajes de una nota a otra a través de glissandos (pasajes de una nota a otra no por saltos, sino por un "desliz") han adoptado otro perfil que amplía las herramientas vocales que pueda utilizar en un futuro. Algo interesante de Gonzalez en este disco es la pronunciación de las vocales, tomando las palabras no solo por su significado, sino por su cualidad sonora. El mejor ejemplo está en “Tan herido”, dónde la sonoridad de las palabras varía constantemente por este truco. Palabras como “cansado” pasan a ser “keansado”.

Por el lado de Sepúlveda, su voz parece aún más relajada, más despreocupada. En momentos puede ser hasta un poquito rasposa. Con todo esto, pareciera que adoptara una posición en la cual las cosas le importaran mucho, y a su vez en absoluto. Mucho porque parece estar preocupado del timbre que quiere darle a su canto. En absoluto porque no parece importarle si el resultado es placentero para el oyente. No estoy hablando de algo extremista. No son gritos como Henry Rollins en Black Flag ni cantos recitados como Lou Reed, ni siquiera un canto afinado y podrido como Lemmy en Motörhead. Es tal vez un detalle muy pequeño, pero está presente, lo suficiente como para dedicarle estas líneas.

El formato de cuarteto electrificado sin duda amplía las posibilidades de trabajo. Aunque decidieron no explorar cosas que se alejaran de un terreno ya bien marcado, tampoco se instalaron en un solo lugar. Podemos encontrar varias partes instrumentales para empezar. Pero también, aunque haya temas que puedan encasillarse con un artista en particular, son artistas diferentes. Todos rondan por el Folk-Rock, pero no siempre es el mismo.

Algunas de estas partes instrumentales son tan desarrolladas que se transforman en canciones puramente instrumentales, como en el caso de “Instrumental”. Pero lo interesante son las partes instrumentales dentro de canciones con vocales. Es más, hay momentos en los que estas tienen tanto peso que hasta podrían definirse como temas instrumentales con partes con vocales. El mejor ejemplo es el tema que abre el disco, “Blues de las manchas”. En el principio, las vocales predominan, con apenas un pequeño pasaje instrumental en la mitad y la vuelta a los acordes del verso al final. Pero es en esta última que aparece lo que recién comentaba. Algo que podría ser un final de unos pocos segundos, ya que se trata de los mismos acordes que escuchamos a lo largo del tema, es extendido tanto que ocupa casi la mitad de la duración total de la canción. Primero un solo de guitarra, luego un solo de la otra guitarra, luego aparece un piano, y finalmente un solo de armónica por parte del invitado Ismael Varela, mejor conocido como Señor Faraón. Cada uno de estos solos es acompañado de manera diferente, variaciones tímbricas de esos acordes que no paran de repetirse. Es que llega un momento que ese estirado final tiene tanto sentido que podría durar mucho más, exprimiendo todas las posibilidades, dándole un solo a cada instrumento existente en el planeta. No sucede, pero se alude a ello.

¿Qué hay de las guitarras? La interacción que encontrábamos en el primer disco ya no está presente tan exhaustivamente. Lo que antes eran 2 guitarras en un mismo nivel jerárquico, ahora es una líder y una acompañante. En otros momentos ambas están al mismo nivel, pero en un nivel menos protagónico que el del debut. Es que hay que entender: este disco no se trata del trabajo de 2 guitarras, ya no. Se trata del trabajo en grupo, como banda de Rock. Se da lugar a cosas muy interesantes, como la guitarra principal en “Gatillo ligero” o la de “Honey Eyed Girl”.

Pero como dije, aún encontramos esos tejidos guitarrísticos, y diría que con mayor elaboración y riqueza. Un excelente ejemplo es “Viejo amor”, uno de los mejores temas del disco. Las guitarras eléctricas arpegiadas con un sonido muy cristalino y pasivo son lo mejor que vamos encontrar en el disco por parte de estos instrumentos. Es que al trabajo contrapuntístico que encontrábamos en el primer disco se le agrega la búsqueda del timbre necesario, el sonido ideal para plasmar lo que de verdad se desea. El sonido acústico era parte de la idiosincrasia de ese primer disco. Pero era un planteamiento estético general más que una decisión para las canciones en particular. Esta vez, en esta canción en especial, se decide plasmar el ambiente imaginado, aunque eso signifique, en momentos, quitarle un sonido homogéneo al disco, transformando aa la canción en un mundo con sus propios límites. Gracias a este arpegiado, este sonido en particular, y la armonía dulce, pasiva e inocente, se evidencian influencias de nuestro país, que es Eduardo Mateo, más que nada el del grandioso disco “Cuerpo y Alma”. Aun así, esta asociación no irrumpe con el gran trabajo realizado, mucho menos con la valoración merecida.

Hay otro tema que sin duda hay que destacar, y es “Un et mille”. Por un lado, nos encontramos con una guitarra que tiene mayor protagonismo, pues esta tiene mayor movimiento, incluso dentro de un mismo acorde, a diferencia de la otra. Sin embargo, es el resultado lo que genera interés, los contrastes y variaciones melódicas que se dan entre el estatismo de una y el movimiento de la otra, dándole otro significado a las notas de la primera.
Por otro lado, aunque la armonía no es innovadora, es interesante como las notas de la guitarra con mayor movimiento van adquiriendo otro carácter a medida que la armonía cambia, como las mismas herramientas cobran otro sentido según el material con el cual es contrastado. También vale destacar la guitarra eléctrica super distorsionada del final, con un rol que no va por lo melódico, sino por el timbre y más nada, algo así como un concepto más acusmático que musical.
Finalmente, destacaría la letra. La mayor parte de las letras de Vincent Vega hablan de amor y de una especie de soledad existencial. No son malas letras, pero tampoco son una maravilla. Por lo general, están ahí sin molestar en absoluto y hasta pueden pasar desapercibidas. En esta canción, la temática es amor, el encuentro con una persona “ideal”, sin nunca caer en algo pomposo. La adoración por algo cuyos defectos parecen estar en la superficie, hace que la letra suene sumamente honesta, haciendo que la temática se sienta más personal y hasta identificable con uno mismo. Sin duda la mejor letra del disco.

Si comparamos con el disco anterior, podríamos decir que es más heterogéneo, en cuánto a calidad. Hay temas que están muy bien logrados y otros que pueden estarlo también, pero que podrían ser sustituidos por otros de la misma índole, pues su rol no es tanto ser un tema distinguible, sino reafirmar el terreno dónde se está trabajando. Pero esos puntos altos llegan más que los del debut, pues se nota un mayor trabajo y elaboración.

Es que el disco presenta una madurez incuestionable. Aunque el valor que tenían los arreglos de guitarra en el debut era grande (lo cual ya dije varias veces), en momentos podía parecer que las soluciones compositivas eran las mismas o parecidas, como si hubieran encontrado la fórmula secreta y la repetían una y otra vez. No cansaba, pero de a poco se perdía el efecto sorpresa. Aquí, por más que algunos recursos no son inventados por ellos, ni cerca, al tener varios, cada tema puede tener una personalidad más propia.
Además, la producción del disco es mucho mayor. No es que el otro disco tuviera una mala, pero aquí se nota que la producción fue un tema puesto en la mesa.

¿Qué podría decir entonces? El disco anterior tal vez tenía algo que los hacía más Vincent Vega que otra cosa, aunque no por mucho. Pero este disco tiene un mayor trabajo irreprochable. Y los puntos altos del disco superan enormemente a los del primero.

¿Es mejor o peor disco que el debut? Creo que eso ya entra en gustos. Pero la pregunta es: ¿este disco cargará el peso de ser un segundo trabajo discográfico? ¿Vivirá bajo la sombra de su antecesor? Creo que no. Creo que más bien la tendrá a su lado, acompañándolo para que ambos puedan decir “Esto es Vincent Vega”.





Aquí está el link para el Facebook. Como siempre, si gusta, se pone "Me gusta": https://www.facebook.com/pages/Vincent-Vega/118775371919?fref=ts

Luego pueden escuchar online y descargar el disco en el Bandcamp de la banda: https://vincentvegauy.bandcamp.com/releases

Y aquí podrán descargar este y el primer disco. Recomiendo ambos: http://www.vincentvega.uy/




HASTA LA PRÓXIMA!!!


1 comentario:

bernardo de andres herrero dijo...

ni idea de el pero lo escuchare sin pensar106