martes, 3 de febrero de 2015

Alessandro Podestá - "Partido el ganado"

Este año 2014, como todos los años (por suerte), ha sido muy fructífero en materia musical. Varios discos de enorme calidad fueron lanzados.

En la escena nacional, Hotel Paradise y Croupier Funk con sus discos homónimos, Reyes Estallar con “La muerte en una buena”, Vincent Vega con “El Gran Galgo, Lobo Está con “El ciervo que ladra”. Hubo otros buenos lanzamientos, pero tal vez no tan interesantes como para nombrarlos como mejores del año (al menos no para quién escribe).
En la internacional, Death Grips con “Niggas on the Moon” (el cual sería, para este blog, el mejor lanzamiento del año), King Buzzo con “This Machine Kills Artists”, Tinariwen con “Emmaar” e “Inside/Outside”, Thurston Moore con “The Best Day”, The Bug con “Angels & Devils”, Pat Metheny y su Unity Band con “Kin”, Brad Mehldau y Mark Guiliana con “Mehliana: Taming the Dragon”, Reigning Sound con “Shattered”, clipping. con su debut “CLPPNG”, Swans con “To be Kind”, Shabazz Palaces “Less Majesty”, Mariano Rodriguez y su tributo a la Navidad “Liberation Theology for Beginners”, el EP debut de Diente de Madera “Little Sadie”, Golondrina Alfa con “Amanecer en el campo”, YOB con “Clearing the Path to Ascend”, Pallbearer con su 2do álbum “Foundations of Burden” y Neil Young (el verdadero Diós del rock & roll) con su disco de covers acústicos “A Letter Home” y su álbum con orquesta “Storytone”.

Pero en esta lista falta no solo el mejor disco nacional de este año y por ende de los encabezadores de la lista, sino que uno de los más interesantes discos de la música nacional de los últimos años. El artista detrás de esta excelente obra es sin duda uno de los más respetables que ha tenido este país en los últimos tiempos. Su nombre es Alessandro Podestá.

La carrera solista de Podestá ha sido muy prolífera, inciándose en el 2007 y habiendo lanzado 3 álbumes: “Aspavento” (2009), “Medias Tintas” (2010) y “Lo que no sé” (2012).

Desde sus principios se ha definido como un cantautor con una fuerte base del folclore latinoamericano, dándole una buena entrada a conceptos provenientes de la vanguardia naciente de la 2da mitad del siglo XX, siempre partiendo desde la guitarra como principal herramienta compositiva.

La más evidente influencia de Podestá, además de los diversos folclores musicales que utiliza, es el conjunto uruguayo Los que iban cantando, sobre todo uno de sus integrantes, Jorge Lazaroff. Lamentablemente esta influencia ha sido llevada por varias personas a adjetivaciones que sobrepasan el de “epígono”, lo cual, de alguna manera, ha opacado varias veces el rico trabajo de este músico.

Absolutamente nada sale por arte de magia. Todo tiene influencias. El que Lazaroff sea una influencia no quita nada. Pero la pregunta es hasta qué punto está la influencia y a partir de dónde empieza lo propio. Simplemente porque se haga uso de folclore latinoamericano y se combine con formas y conceptos que escapan de la tradición de la música popular no alcanza para catalogarlo como “imitador” o lo que sea de la índole. Además, varias de estas críticas se reducen a “bueno, porque hay folclore y es raro, entonces es muy parecido a Lazaroff”.

Lazaroff, por un lado, siempre explicitaba las influencias latinoamericanas, siempre estaban ahí, en la superficie, por más que estuvieran acompañadas de lo “raro”. Además, el grado de experimentación era llamativa dentro del género, pero no así en términos más generales. Finalmente, y más importante, la postura de Lazaroff, no solo en letras sino en el encare musical, contenía una enorme reivindicación del latinoamericanismo al que quería pertenecer, con una enorme carga política reflejada por la dictadura de los años '70 y '80 del Uruguay. No en todas sus canciones obviamente, pero dentro de la definición de Lazaroff como artista, ese es uno de los puntos más fuertes, sobre todo en su trabajo con Los que iban cantando.

Alessandro Podestá no deja muy en evidencia los ritmos latinoamericanos tomados. Incluso cuándo son evidenciados, varios son mezclados a la vez y se hace difícil identificar cada uno. Esto hace que Podestá ritmicamente no sea un folclorista sino una especie de intérprete del mismo. Los ritmos de Podestá no son tomados, sino creados. Es un producto.

Su música claramente tiene una carga política-social, pero (por suerte) con un ojo actual. No hay una reivindicación del latinomericanismo tan tajante, o más bien, no de la misma manera. Y bueno, más que nada, no es un artista de la dictadura, ni siquiera de la camada de la post-dictadura. Esto hace que su postura vaya por otro lado. No tanto de la protesta sino más bien un ojo analítico de la situación latinoamericana, incluso de su idiosincrasia.

Musicalmente, la experimentación siempre está presente. Ninguna canción puede clasificarse dento de alguna tradición. Por la armonía practicamente nunca. Pero de poder hacerse, la forma de la composición, su desarrollo, escapa del formato clásico de canción. Si tomamos lo anteriormente dicho sobre Lazaroff al respecto, la experimentación de Podestá no solo es tal dentro del género, sino en términos musciales generales.

Con esta breve descripción ya queda en claro que Podestá, por más que tome como influencia a Lazaroff, no es un imitador, tal vez tampoco un tan evidente epígono. Pero supongamos que fuera más que un sucesor y que tomara mucho de Lazaroff, al punto que se pudiera decir que es extremadamente parecido. ¿Cuál sería el problema? No lo digo desde un punto de vista existencial, sino más bien tomando la idiosincrasia uruguaya. En un país dónde ultimamente se intenta ser el 1ero en hacer algo que ya existe en EEUU o Inglaterra en forma masiva, dónde parece estar de moda la celebración de cada nuevo conjunto musical que ha “logrado” hacer lo que ya está trillado en esos 2 países, usando todos los “trucos” ya existentes sin agregar, en muchísimos casos, algo más personal que pueda distinguirlos de las evidentes influencias, se condena a aquellos que toman hasta la más mínima influencia de autores nacionales o limítrofes. Parece ser que en un país que siempre ha intentado reivindicar su supuesta autonomía cultural, siempre recibe de brazos abiertos a todo aquel que sepa cocinar con la receta de los extranjeros y enterrar a los que usan las recetas autóctonas. Lo peor es que se le da la mano a los más “nacionales” solo cuándo son amigables y entran dentro de lo que se clasfica como nacional, ese producto que siempre ha servido no como un objeto cultural, sino de marketing. No hace falta indagar mucho para ver que las propuestas “nacionales” celebradas entran todas dentro de lo que podría utilizarse en alguna campaña publicitaria de turismo. Un par de tamboriles, alguna murga por detrás, hablar de nuestras costumbres más celebradas por aquellos que el orgullo nacional parece ser una virtud y listo, porque si se quiere ser uruguayo sin que un hacha caiga en la cabeza de uno, hay que seguir la receta que sirven en cada panfleto y anuncio.
Cuándo aparecen artistas de gran nivel como Alessandro Podestá que deciden alejarse un poco de la tradición en busca de propuestas que nos den algo nuevo, son apartados por aquellos que no creen que son lo suficientemente anglosajones y por aquellos que no creen que son lo suficientemente “nacionales”.

En el pasado 2014, este músico lanzó su 4to álbum, “Partido el ganado”. Son 7 canciones, 12 minutos. Sin embargo, es un disco con un concepto muy sólido que logra solapar su corta duración, algo así como la duración ideal para lo que pretende ser.

Mientras que este nuevo trabajo sigue en la línea de los anteriores, claramente marca una evolución en el mundo musical de Podestá. Los ritmos folclóricos son aún más mezclados y desprovistos de sus contextos tradicionales en un enfoque mucho más experimental. Musicalmente, esto parecería ser más Alessandro Podestá que nunca, pues todas esas influencias tan claramente marcadas en el pasado se han hecho menos evidentes, como si hubiera logrado absorberlas del todo, hacerlas propias y dar a escuchar solo la interpretación de las mismas, o sea, dónde entra Podestá dentro de ese mundo siendo él mismo.

A lo anterior se suma la forma y duración de cada canción. Solo 2 rondan en los 3 minutos, mientras que las demás ni siquiera llegan a los 2, hasta nos encontramos con una que ronda en los 30 segundos. Esas cortas duraciones ya perfilan al disco hacia otro lado. Pero podemos escuchar varios discos de punk, sobre todo de hardcore, y encontrarnos con temas que no llegan ni al minuto y no les hace falta tampoco. Tienen una buena conclusión en el sentido más clásico. Aquí ningún tema parecería tener una conclusión tan evidente. En ciertos casos son como paisajes a los cuales uno entra y sale al finalizar el tema. Otros simplemente parecen llevar a un lugar al cual nunca se llega; terminan porque la grabación terminó y no tanto porque el tema mismo haya terminado. Este constante rondeo por la superficie de cada canción sin nunca saber a dónde se llega, esa especie de pregunta nunca respondida, es sin duda el mayor eje del disco.

Algo que no es menor es el trabajo en la guitarra. Ya desde el primer disco que este artista se viene consagrando como uno de los guistarristas más interesantes de nuestro país. No es de un virtuosismo clásico, pero si de un virtuosismo personal. Con su abánico de ritmos latinoamericanos mezclados como una ensalada, sus búsquedas por nuevas sonoridades y texturas y su claro gusto por melodías y armonías menos tradicionales, Podestá logra un acercamiento muy personal a la guitarra, tanto que en este disco llega al punto en que uno puede escuchar su guitarra y darse cuenta que es él sin necesidad de nombrarlo (claro, si ya se lo conoce).

Cada uno de los 7 temas nos lleva por lugares diferentes, siempre dentro de un ambiente bastante oscuro e indefinido con letras que contienen un mensaje que no es tan evidente, lo cual sobrecarga ese misterio del cual hablaba anteriormente. Es como una mirada personal de la vida citadina que rodea a este músico.

Pero por ser un disco con un concepto, 7 temas pensados como un todo, el orden de estos cobra un enorme sentido, empezando por el instrumental “Rionegrina”, dónde lo más interesante de la guitarra de Podestá toma el rol de protagonista, luego pasando a “Cada pueblo y cada plaza”, un tema minimalista que a medida que evoluciona se va tornando más oscuro y denso. Le sigue “No sé si fuiste”, calmando un poco las aguas con una tonada más dulce y amena dónde los silencios cobran tanta importancia como cada nota tocada. “Notas 4”, el 4to tema, con un principio bastante indefinido que de a poco va tomando forma hasta llegar al ritmo eje, siempre manteniendo un acercamiento muy experimental y disonante, sobre todo en las secciones dónde Juan Manuel Varela toma el rol de cantante (sin duda el tema más interesante del disco). “Reto Sano” nos trae el tema más dulce del disco pero con un ritmo y pulsación bastante libre que nos mantiene en un flotar constante. “Algo movido” es una samba instrumental muy descontracturada con aires de huayno que aunque es el tema rítmicamente más firme, por sus apenas 33 segundos de duración, termina siendo el tema que más nos deja en desbalance. Finalmente “La vá”, con un milongón bastante oscuro que literalmente despide el disco apenas pasando el minuto, concluyéndolo sin conclusión, como si justo cuándo estuvieramos por entender algo de lo que estaba sucediendo se esfumara todo para nunca saber nada en fin.

Sinceramente no hay nada para refutarle a este disco. A alguno puede no convencerle cierto aspecto, pero eso ya iría más por gustos y preferencias. Dentro de la estética del disco, todo funciona a la perfección. Todo lo utilizado aquí, desde los arreglos hasta la duración total, parece estar dentro de un concepto muy pensado previamente. Es interesante como una música que genera tantas preguntas a la vez tiene tanto sentido, como si estuvieramos delante de una máquina que no sabemos como funciona pero la vemos funcionar a la perfección.

“Partido el ganado” es sin duda uno de los trabajos musicales más interesantes del 2014 y de estos últimos años en el Uruguay. O incluso de más atrás en el tiempo. Tal vez mucho más.



Como siempre, los links

Aquí pueden entrar al Facebook del artista para seguirlo: https://www.facebook.com/pages/Alessandro-Podest%C3%A1/450268961697909?fref=ts

Y en su Bandcamp podrán escuchar este grandioso disco, así como sus anteriores: http://alessandropodesta.bandcamp.com/album/partido-el-ganado




HASTA LA PRÓXIMA!!!!!!



3 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Mirare esto desde españa

Damian Gularte dijo...

Muy buen blog, lo acabo de descubrir, es un laburo fantástico y necesario el de difundir música uruguaya y artistas de acá, arriba nosotros!
saludos.
Damián Gularte

Luther Blues dijo...

Como siempre se encuentran interesantes tus aportes sobre la musica que se cosecha en la otra orilla ,tan cerca estamos que el tachin tachin de siempre no nos permite descubrir tanto talento oculto . Muchas gracias Santiago .
Un abrazo desde Bs As