sábado, 8 de febrero de 2014

Tinariwen - "Emmaar"







Retornando al blog, esta vez les traigo nuevamente a uno de los actos musicales más interesantes de los últimos años, Tinariwen, que están a unos días de lanzar su nuevo álbum pero que ya puede ser escuchado en internet.

En el post en el que reseñe su disco del 2012, “Tassili”, cuento un poco sobre sus orígenes, los cuales son fundamentales para poder entender su música de verdad. Aquí dejo el link del mismo: http://hoboblues2013.blogspot.com/2013/06/tinariwen-tassili.html

Este nuevo disco llamado “Emmaar” será lanzado el 11 de Febrero. Aunque no nos vamos a encontrar con algo que nos sorprenda, ya que al tratarse de una banda que toca folclore tuareg, no va a tener ningún giro estilístico de 180°, sin duda nos trae un enfoque diferente de su música y esto no es por casualidad o por un planteamiento puramente artístico. Mucho le ha sucedido a la banda desde el lanzamiento de su próximamente anterior álbum y que sin duda condicionó en gran medida la música que se nos presenta esta vez. Aunque la historia es larga, intentaré resumirla sin perder los detalles más importantes. Y creo que estos acontecimientos cuentan la mitad de lo que se trata el disco, porque entender de verdad lo que es la música de Tinariwen no es simplemente escuchar su música, sino saber cual es su realidad, más que nada saber cual es su realidad.

A principios de Enero del 2012 empezó una guerra para que el área del norte de Mali, conocida como Azawad, lograra la total o mayor independencia del gobierno de Mali, de forma de que este finalmente se volviera una tierra independiente para los tuareg. El gobierno de Mali, desde hace décadas, nunca ha reconocido la independencia de los Tuareg, desatando matanzas masivas a los mismos y negándole sus derechos. Luego de esta batalla, los tuareg lograron tomar temporalmente el control de esa zona.

Por Marzo, el entonces presidente  Amadou Toumani Touré fue despojado de su puesto, justo un mes antes de las elecciones nacionales, por un grupo de militares que se hicieron llamar el Comité Nacional de Restauración de la Democracia y el Estado (CNRDR) y estos tomaron el poder hasta que considerarán que el país hubiera vuelto a una democracia digna de una elección presidencial.

Los rebeldes tuareg, ante esto, empezaron a tomar otros sitios, tomas ante las cuales, en realidad, la CNRDR no hizo mucha fuerza en contra. Luego de esto, se declaró que estos habían conseguido independencia de Mali. Pero debido a la facilidad en que la obtuvieron, hubo un enorme cuestionamiento del grupo militar que había tomado el poder.

Fue con esto que Ansar Dine, un grupo militante islamita que ha intentado imponer violentamente la Ley de Sharia (el código moral,  político, económico, sexual y religioso del Islam), empezó una larga y tortuosa pelea contra los rebeldes tuareg, logrando obtener el territorio ganado por los mismos y capturándolos.

Ya por el 2013, el gobierno de Mali pidió ayuda a fuerzas militares extranjeras, de las cuales las francesas fueron las que más participaron.  Al tiempo, el territorio tomado por los islamitas fue recuperado por el gobierno de Mali y se firmó un tratado de paz con los Tuareg. Sin embargo, los últimos levantaron la paz porque afirman que el tratado no había sido respetado por el gobierno y hasta entonces siguen en guerra y conflicto.

Durante la toma del norte por parte de Ansar Dine, hubo una enorme persecución y captura de tuaregs. Entre los más buscados estaban los miembros de Tinariwen, ya que se han transformado en líderes de esta comunidad.

Durante esta persecución, Ansar Dine logró capturar en Enero del 2013 a Abdallah Ag Lamida, uno de los guitarristas y cantantes de la banda. Los demás lograron escapar. Sin embargo, este ya fue liberado.

Debido a todo esto, obviamente el quedarse en su tierra natal, el desierto de Sahara, no es algo posible para la banda, o más bien inseguro. Mucho menos para grabar el nuevo álbum que tenían planeado.

La banda se trasladó a Estados Unidos para grabar el disco. Pero no fue en cualquier lugar. Debían encontrar una conexión con su tierra natal y la encontraron en Joshua Tree, un lugar no tan desértico como el Sahara pero si muchísimo más que una ciudad, en el desierto de California. Para grabarlo, construyeron un estudio en una casa del lugar. Las grabaciones duraron 3 semanas nada más.

En su álbum anterior, nos encontrábamos con un disco casi que puramente acústico, algo que los acercaba aún más al folclore tuareg, esa música grupal de fogata que más que un espectáculo artístico, se transforma en un ritual social. Los integrantes comentaban que se trataba de recuerdos de aquellos tiempos donde estaban en plena guerrilla y era la música la que evocaba una paz momentánea.

Por ese lado, era un retorno. La electricidad es algo fundamental del sonido de Tinariwen, pero tal vez no tanto espiritualmente. Es más una posición estética más que filosófica.

Sin embargo, debido a la participación de varios artistas occidentales, a quienes, por lo que parece, se les dejó contribuir desde su propio mundo, su universo musical occidental, la música en varios momentos parecía diluirse con las costumbres de rock y música pop carecientes de una identidad cultural. En muchísimos momentos nos encontramos con lo más folclórico de esta banda, lo más “tuareg” que uno podría escuchar. Pero en otros uno duda qué está escuchando, si acaso es música tuareg con unos toques de occidentalismo o rock acústico con pinceladas de algo exótico. Sin embargo, más allá de todo esto, la carencia de sobreproducción, ya que la música, sea lo que sea, es muy clara y sin casi capas de sonido que tapan descuidadamente aquello que podría hacernos creer que los tenemos al lado nuestro, nos traía un sonido genuino y puro y nos transportaba a los paisajes íntimos que deben vivir estas personas cuando se encuentren en fogata en el medio del desierto. Aún así, el enfoque compositivo es muy variado, por lo que las canciones se pueden distinguir fácilmente, algo que es típico en el enfoque musical de la música pop de procedencia anglosajona, y algo que hoy en día se ha tornado en algo valeroso y que en momentos es fundamental para medir la calidad de un disco.

En este disco, por el lado compositivo, es estrictamente folclore tuareg. Hay participaciones de artistas de rock, como Josh Klinghoffer, el ahora guitarrista de Red Hot Chili Peppers, pero estas participaciones no interfieren en el total compositivo. Es más, su carácter no es tanto melódico sino más bien textural, y como este es mínimo, suena más a una mano del lado de producción más que el instrumental.

A su vez, volvemos al sonido característico de la banda, ya que se trata de un disco puramente eléctrico, llevándonos al lado más rockero de la banda, tal vez el más en toda su carrera.

Pero antes de ocuparme de comentar todo lo positivo que le encuentro a este disco, que sin duda es muchísimo ya que se trata de una gema musical, además de que si no lo considerara bueno no lo compartiría ya que acá se trata de recomendaciones musicales y no de crítica musical, voy a hacer una crítica muy severa sobre lo que le está sucediendo a esta banda gracias a la industria musical, algo que no es culpa de ellos, ya que sucede con todos los artistas de cultura no-occidental.

El gran problema es que la banda se ha vuelto muy popular mundialmente. Esto suena un poco estúpido dicho de esta manera así que déjenme profundizar.

En el mundo está por un lado el mundo musical y por otro la industria musical, uno que nace de algo honesto y genuino (aunque obviamente puede caer en las manos de la avaricia) y el otro que nace de algo totalmente económico. Esto último significa que se ve a la creación artística como un objeto con capacidad de venta, un producto. Una industria, como tal, debe lograr que su producto logre el mayor número de ventas.

 Algunos, como el querido Dischord Records, se dedica a darse cuenta de cual creación tiene un valor puramente artístico y con esto ya alcanza para lanzar su disco, sean super vendibles o no. Otros, como todos los grandes sellos musicales, ven un poco esto, pero se dedican más que nada a ver cual de estas creaciones tienen un potencial de mercado, o sea, cuales tienen un elemento que puede ser encasillado dentro de las diferentes búsquedas musicales que hay.

En el caso de Tinariwen, el elemento es ser exótico, no occidental. El hecho de que sean nómades, sean del Sahara, vistan ropas extrañas para el ojo europeizado y toquen una música ritualista típica de una cultura bastante desconocida, le da TODO el atractivo para llamar la atención de aquellos que buscan fuentes musicales lejanas a su realidad. A todo esto le podemos sumar la importancia histórica de los integrantes de la banda: ex guerrilleros que hasta el día de hoy viven una realidad muy turbulenta y que mediante su música, portan el mensaje de paz de su pueblo.

Pero hay algo que es lo que le da la premiación implícita de promesa musical étnica: el hecho de que toquen instrumentos eléctricos y que, con la suma de sus claras y ya explícitas influencias de bandas de rock, su sonido sea muy cercano al blues-rock ya muy bien sentado en nuestro mundo musical, lo cual lo hace sentir muchísimo más familiar que la enorme mayoría de artistas y conjuntos musicales con una propuesta más cercana al folclore de su tierra.

Todo esto obviamente no escapa del ingenio de mercado de la industria musical y han sabido como explotarlo.

Al principio, era con imágenes e historias que se encontraban en los librillos de los discos, entrevistas y mini documentales de la banda, todo siempre decorado de una forma super poética para hacerlo más atractivo. Lo que podía ser una simple caminata por el desierto, en la escritura se transformaba en “un viaje en la soledad de la arena del Sahara mientras el viento de un atardecer sopla desde el horizonte”. Esto es algo que sucede en todos los artistas de esta índole cuando se los intenta vender al consumidor ajeno a esto: se le hace una “invitación” al mundo exótico, una “invitación a adentrarse  en estos mundos desconocidos y descubrir lo que se encuentra en lo más profundo de estas culturas”. Básicamente hacer sentir al oyente que está a punto de encontrarse con algo nuevo, un atractivo que crea la ilusión de que esa persona es ahora parte de una cultura a la que no pertenece y así sentirse alejado, por un momento, de su realidad citadina.

Luego, desde su 3er álbum, empezamos a notar que la producción de los discos es no solo más profesional, sino que esta rellena con varias capas de sonido. Esto se debió a que el éxito de la banda estaba creciendo y quienes venden su música ya no buscaban solamente como objetivo de venta a los aficionados de los folclores, sino a gente del rock, estilo al que, como dije, se lo puede vincular fácilmente. Y estos posibles nuevos oyentes no solo van a querer la música, sino un gran trabajo de estudio. Estos oyentes, generalmente, buscan una experiencia musical, algo que les permita viajar en su imaginación hacia otros lugares. Y la mejor manera de lograr esto es mediante un gran trabajo de producción de estudio post-grabación, de forma de que todo este nuevo imaginar al que puede conducir esta música ajena se vea facilitado mediante capas de sonido que logren un estilo de espacialización ficticio que difiere a la realidad sonora del mundo citadino y bueno, del mundo en general, pues este mundo sonoro creado tampoco es el mismo que viven estos artistas. Con esto, el “viaje” ya está totalmente preparado y solo hace falta ponerse unos auriculares y apretar el botón de Play para poder subir a bordo.

Lamentablemente esto es lo que ha sucedido con la banda y cada vez más. Obviamente la banda no tiene la culpa de esto, o al menos no del todo. Son víctimas de un monstruo mucho más grande que cualquier músico. No es culpa de ellos porque en sí, los medios no mienten sobre su realidad. Sin embargo, estos últimos saben muy bien que palabras elegir y como ordenarlas para que toda esa realidad sea mucho más atractiva y poética. Y la producción musical muchas veces no es decisión total del artista. No dudo que los integrantes de Tinariwen no quieran lograr esto, porque han comentado muchas veces de su entusiasmo tecnológico. Pero es verdad que con esto, de a poco su música puede ser víctima de una lenta dilución con componentes occidentales, acercándose cada vez más a la música pop hasta transformarse en una banda de rock con influencias tuareg.

En este disco sucede algo así. Por su carácter puramente eléctrico, parecería muy difícil no tentarse a un poco de sobreproducción. Aquí se puede notar claramente como, más allá de que son distinguibles los diferentes instrumentos musicales, hay un gran manto de sonido que nos crea un paisaje bastante onírico.

Pero hay algo que es verdaderamente molesto y asqueroso. El disco empieza con unas palabras EN INGLÉS, con un tono grave, tranquilo y meditativo, en las cuales nos describen lo que deberíamos imaginar: caminar por el viento, caminar por el agua, por el desierto. Esto es un claro ejemplo de lo que les comentaba anteriormente.

Todo esto que he dicho hasta ahora va más allá del disco y la música en sí. Es algo que considero muy importante para reflexionar y preguntarse si cuando uno escucha estas cosas, por un lado, si lo que a uno de verdad le gusta es esto ajeno o el hecho de que esto ajeno tiene un componente muy importante que lo asemeja en gran medida a lo que estamos acostumbrados a escuchar, y por otro, si somos conscientes de lo que estamos escuchando, o sea, no solo la música, sino todo este trabajo muy bien pensado para lograr atraparnos con lo exótico.

Dicho todo esto y dejando en claro el campo por el que creo que estamos caminando, ahora es momento de hablar del disco mismo, porque, más allá de lo que puedan hacer los sellos discográficos, en este caso, la mayor parte del trabajo está hecha por estos increíbles músicos.

Tinariwen, como comente al principio, ha estado viviendo momentos muy difíciles para su pueblo, al punto de que han tenido que alejarse de su tierra natal. Este dolor y pena son claramente reflejados en la música del disco.

La elección de un sonido eléctrico en su totalidad, al punto de que no se escucha una clara intervención acústica en todo el disco excepto en el último tema, no es casualidad. Es un sonido crudo, sucio y doloroso. Son guitarras con poca distorsión, pero la tienen, y eso le da un crujido que con una acústica sería más subjetivo.

Pero lo más importante es el clima triste y oscuro del disco. Excepto el penúltimo tema, “Emajer”, que es tal vez el más interesante ya que la percusión tiene un ritmo mucho más movido con ataques de menor duración y espacios entre uno y otro, dándole una idea más veloz de lo normal, son temas que invocan un ambiente desolado, de pena y dolor. El uso de la escala pentatónica menor, la conocida como la de blues, es el pilar de este logro.

Entonces nos encontramos con 11 temas super electrificados y con ritmos movidos pero densos, todos con un aire de momentos difíciles y tocados con la misma escala. Y gracias a esto sucede algo que no sucedía en los otros discos.

Al escuchar el disco de punta a punta, uno obviamente nota que las canciones van cambiando. Sin embargo, llega un momento en el que uno se pone a dudar si lo que está escuchando son diferentes canciones o son partes que constituyen una única gran canción.

Es que como dije, todas parten del mismo lugar emocional y todas están plasmadas de una misma forma, porque es así como lo sienten estos artistas. Entonces más que 11 canciones, podría verse como 1 sola canción con 11 variantes.

Es algo placentero, porque de una forma subjetiva, desde la magia y poesía de la banda, se logra de verdad experimentar un “viaje”. Y este no existe gracias a la producción de estudio de rock, ni el constante énfasis en que son nómades del Sahara, ni el uso de imágenes de su pueblo en sus vestimentas típicas o de los paisajes en los que viven, ni a la patética introducción anglosajona del principio, sino por el trabajo artístico, por la composición y musicalidad de estos músicos, por el concepto unificador que hay por detrás de todo este trabajo discográfico.

Y esto puedo afirmarlo ya que un amigo del alma, aquel con quien más comparto esta banda, me comentó exactamente esto sin que yo dijera ni una sola palabra. Y se trata de una persona que, por más que tiene un oído un poco más trabajado que la mayoría, no es ningún conocedor de teoría o estética musical. Su comentario nació puramente desde una percepción sin conocimientos de la materia.

Entonces aquí aparece algo interesante. Mientras que por un lado nos encontramos con un sonido eléctrico que es difícil desvincularlo del rock y por ende a la cultura globalizadora, por otro nos encontramos con un enfoque compositivo que nos lleva a la pureza del folclore tuareg y por ende al verdadero significado de un folclore, sea del origen que sea. Esto último se debe a que no hay una gran diferenciación entre tema y tema, prácticamente no la hay.

Las canciones se diferencian por sus letras, que obviamente no las entendemos, y entonces ahí de verdad entramos en lo que es la cultura tuareg. No se trata de lo que sucede en una canción y luego en la otra, no se trata de cómo se diferencian entre ellas, ni como están diferentemente arregladas, sino del conjunto, el todo, lo que se evoca.

Hay que partir de la idea de que son canciones de rituales sociales, y como en todo ritual, hay un principio y un fin del mismo. En una cabeza occidental, la canción funciona como un mundo propio. Puede haber una conexión entre todos los temas de un disco, pero cada tema tiene que funcionar por sí mismo, cosa que de ser desarraigada del resto, aún funciona. Aquí no sucede eso de ninguna manera.

Es interesante que más allá de un sonido rockero, si esto lo limpiáramos y lo dejáramos con un sonido puramente acústico, no nos encontraríamos con canciones, sino con un verdadero ritual. Empiezan a tocar, frenan unos segundos, vuelven a tocar, y así sucesivamente, pero en ningún momento lo percibiríamos como el comienzo de algo nuevo, sino como el retorno a aquello que ya había empezado.

Con “Emmaar”, Tinariwen logra crear uno de sus discos más personales, genuinos y sin duda más difíciles de escuchar, porque por más que el sonido nos es familiar, el desarrollo musical es muy homogéneo. Se crea un solo paisaje de principio a fin y la escucha es simplemente un recorrido por el mismo, pero este SIEMPRE se encuentra intacto. Siempre vamos a encontrarnos con el mismo paisaje en el mismo estado emocional, en el mismo momento del día. Es un paisaje estático.

Este nuevo álbum, que se transforma en el 6to de la banda, es, musicológicamente, uno de sus más importantes.

En su primer álbum, “The Radio Tisdas Sessions”, nos encontrábamos con una música muy pura, sin ninguna influencia ajena a la tradición tuareg más que la que la banda portaba desde un principio previo al lograr un contrato discográfico. Esto lo transformaba en su disco más valioso musicalmente, porque nos presentaban su música intacta, la esencia de la banda, y por ende, es hasta el día de hoy su disco más difícil de escuchar y sin duda el que más puede aportarnos.

Esta vez nos encontramos con un disco muy difícil de gustar verdaderamente. Obviamente, se puede escuchar fácilmente en mayor o menor medida, pero gustar de verdad, apreciarlo de verdad, es más difícil. Y es por todo eso que decía, pero por algo más también. El oído se ve confundido. Es muy interesante la dicotomía que se crea entre un sonido eléctrico, típico de rock, algo a lo que todos estamos acostumbrados, y luego un enfoque compositivo prácticamente invariante, emocionalmente estático, donde la diferenciación de canciones se va haciendo cada vez más difícil a medida que avanza el disco, transformando todo en una gran canción y por ende, creando una escucha cercana a los 60 minutos donde la división temporal no solo parece innecesaria musicalmente, sino que se vuelve imposible.

“Emmaar” es sin duda una verificación de la constante presión que ejerce la industria musical en la creación artística, pero es a su vez el primer trabajo conceptual de la banda y tal vez lo más cerca que vamos a poder estar de la banda desde un punto de vista social.





Aquí les dejo para que vean los 2 videoclips que han lanzado de este nuevo álbum:





Y aquí para que puedan escuchar el álbum entero online: http://www.theguardian.com/music/musicblog/2014/feb/03/tinariwen-emmaar-album-stream





HASTA LA PRÓXIMA!!!!!! 




viernes, 13 de diciembre de 2013

Revólver - "Vengan Todos a la Luz"

Luego de varias semanas sin escribir debido a compromisos, vuelvo con un disco que varios hemos estado esperando por varios meses.

En varias ocasiones les he hablado de un círculo de bandas under de Uruguay, las cuales tienen un enfoque desgarrador y cercano a la pureza del rock. Les hablé de Oro, Los Extraterrestres, Santacruz pero faltaba una. Y finalmente se las traigo porque han decidido dar a conocer su último trabajo de estudio.

“Vengan Todos a la Luz” es el 2do trabajo discográfico de Revólver, una de las mejores bandas de la escena under y de las mejores de rock uruguayo sin lugar a dudas. Y esto no solo lo digo en un plano sentimental y puramente personal. Ya les iré explicando porque.

La banda está conformada por Daniel Croza (bajo), Gonzalo Marín (guitarra, voz), Ismael “El Faraón” Varela (batería, voz) y Mauricio Sepúlveda (guitarra, voz). El último se unió el año pasado. Proveniente de la banda folk-rock Vincent Vega, sin duda le ha dado un toque diferente a la banda. No tanto estilísticamente, pues el sonido sigue siendo de power trio y ahora sobrecargado, pero sí en arreglos de carácter melódico.

La música de Revólver es un enfoque personal de géneros que ya están bien consolidados en el rock pero que nunca está de más redefinirlos, sobre todo cuando la industria musical se las arregla para destrozar todo lo logrado y en gritos de esperanza, una búsqueda en el pasado con ojos del presente siempre es una buena arma para reflotar la honestidad y genuinidad de aquello que le da voz a nuestro enojo y euforia.

La base es de blues rock sin duda. Sin embargo, se acerca más al de bandas post-Cream, sobre todo Led Zeppelin. Podemos encontrar influencias de Black Sabbath, no tanto por lo satánico y ultratumba, sino por lo demás. Otras pueden ser Grand Funk Railroad y Ten Years After. Revólver no es una banda pesada en un sentido heavy-metal. Es pesada por su energía, como si fuera un tornado. Imagínense el “II” de Led Zeppelin pero con mayor energía y fuerza.

 También encontramos un sonido que evoca al desierto o paisajes desolados. Es que es esta la principal razón por la que la banda se aleja de un blues rock pesado tradicional: sus letras y música evocan paisajes con mayor trascendentalismo, mayor profundidad, pero sin nunca llegar a algo oscuro. Es música con un lenguaje de rock tradicional pero con un enfoque paisajístico. Aquí la distorsión, por ejemplo, no es un efecto tímbrico, sino más bien un simbolismo.

Esto me ha ayudado a llegar a cierta analogía. De este círculo, Revólver, Oro y Santacruz son las que tienen un sonido pesado y potente con una fuerte base de blues rock al estilo Zeppelin y Black Sabbath. Y podría trazar una línea que logra una transición. Oro es sin duda la que se acerca a un rock más puro, ya que tiene una fuerte base de rock and roll, además de que sus letras son de temas de la vida descriptas en una forma no poética. En la otra punta colocaría a Santacruz, ya que aquí nos encontramos con una expresividad muy profunda y paisajes oscuros y muy personales de carácter cuasi onírico e imaginativo, como si fuera el fin del mundo. Y a medio camino colocaría a Revólver, ya que su música tiene un carácter más pintoresco que Oro, pero no llega al nivel de Santacruz. A su vez, lo que en Oro es crudeza, a medida que nos acercamos a Santacruz, se va transformando en dolor. Revólver está en el medio, por lo que la crudeza se transforma en enojo y el dolor en introspección.

Pero lo que creo que hace que Revólver se gane el querer de uno es su actitud honesta y dispuesta a dejarlo todo por lo que tocan. Esto se ve cuando tocan en vivo. Son una banda muy intensa, tanto en sonido como en personalidad. Tocar fuerte y alto lo puede cualquiera. Tan solo hace falta darle fuerte al instrumento y subir el volumen a 10 (u 11 si sos el guitarrista de Spinal Tap). Pero que esto llegue a la forma en que uno marca su presencia, su actitud, no es fácil. Yo siempre hablo del sudor. Es que el sudor significa trabajo, esfuerzo y destreza. Significa hacer las cosas con intensidad, con todo hasta la última gota de energía. Y Revólver es una banda que suda…y hasta logra que el público sude.

“Vengan Todos a la Luz” es el segundo trabajo discográfico de la banda. El primero fue “Peligroso Río”, lanzado en el 2009 en formato de trío.

Este nuevo álbum demuestra una clara evolución en el sonido de la banda. Evolución porque mantiene su base de blues rock pesado lleno de energía, pero se las ingeniaron para que este llegase a un nivel más profundo, subjetivo y por ende abstracto, en un sentido sentimental obviamente.

Para empezar, el disco claramente tiene una mayor y mejor producción. No solo por la calidad sonora, sino por una mayor carga de detalles y arreglos, añadiendo instrumentos ajenos al formato power trio/cuarteto de la banda, o incluso una elaboración más minuciosa del instrumental oficial. Lo bueno es que estos instrumentos añadidos nunca hacen una participación de gran presencia, sino que son más bien pequeños detalles: un piano por aquí, metales por allá. Esto logra que la música tenga mayor valor en cuanto a arreglos, pero que la textura tímbrica general no se desvíe del genuino sonido de la banda y por ende no transformarlo en otra o en un estilo de soberbia musical.

Pero lo más interesante del disco está en la parte compositiva, tanto musical como lírica.
En este disco encontramos 2 encares diferentes (en mi opinión): uno que se asemeja al formato de canción más tradicional y otro, que sin irse muy lejos, adopta el criterio de “pieza”.

En el primero, la estructura es algo que funciona como una herramienta y es la textura lo que importa. No importa tanto el desarrollo temporal, sino la idea, paisaje o sentimiento que se intenta transmitir, y esto es logrado mediante una textura homogénea y no hace falta unir los acontecimientos para comprenderlo. Es el todo lo que importa.

En el segundo, lo que importa más que nada es la estructura. No se deja de lado ni en un segundo la textura, el timbre, pero por mi parte, lo que más valoro es el desarrollo, la transición entre una parte y otra. Mientras que en lo anterior se genera un paisaje intenso pero estático (en el sentido de que no muta), aquí nos encontramos con paisajes que están en constante cambio o una simulación de transportación de un paisaje a otro, como si fuera un estilo de expedición.

En general, aunque la potencia en tema y tema varía, lo que se genera es algo muy personal. Como dije, es música bastante introspectiva. Cuando hay furia y estallido, no es como una actividad grupal, sino como un deseo de liberación personal. Cuando hay algo más tranquilo, es un estado de contemplación solitaria.

Se genera un ambiente bastante desértico, lo cual, unido a la general energía de la música, puede llegar a recordar bastante al stoner rock de los últimos años, más que nada al de Them Crooked Vultures, el proyecto de Josh Homme, John Paul Jones y Dave Grohl, el cual contiene un sonido típicamente de power trio, con mucha pesadez pero sin llegar a esa cosa densa del stoner temprano, con una alta carga desértica y con una fuerte base de blues rock pesado (bueno, tenemos a uno de los integrantes de Led Zeppelin).

“Trota y Trota” abre el disco de la manera que debe ser: dándonos la sensación de que un viaje ha comenzado. El tema sirve como el perfecto punto de transición entre el 1er disco y lo que continuará, ya que nos encontramos con el blues rock pero ya con una visión más poética. A su vez, de a poco nos vamos topando con detalles, como lo es el piano monódico en el verso o los teclados que simulan ser coros en el estribillo. Para no empezar con melancolía, nos reencontramos con el cantar característico de la banda que alude a la pronunciación de rock pesado latinoamericano de los ’70.

“Campanario” demuestra claramente lo anteriormente dicho: una minuciosidad en arreglos y paisajes más elaborados. Aquí se nos presenta un rock de ruta de atardecer viajando por una carretera de penas. Pero lo excelente es que la banda se las ingenió para agregar un sitar para acompañar el riff, realzando de manera excepcional este paisaje con un aire exótico. Lo bueno es que el sitar no es utilizado de ninguna forma para crear una especie de espiritualidad hindú barata como lo han hecho varias bandas en la historia. Aquí es un instrumento tan desgarrador como el bajo oscuro que le da ritmo al tema. Pasada la mitad del tema, nos encontramos con un pasaje instrumental que funciona de manera excepcional para crear un paisaje sonoro, ya que no hay una melodía principal, haciendo que lo que importa es la textura general y así lograr un paisaje estático. Este es sin duda uno de los temas que mejor armado está y representa uno de aquellos en los que la estructura es lo que prevalece sin nunca dejar de lado el clima.


“Donde Has Ido” empieza como un típico rock de este género con un riff muy simple pero pegadizo que se caracteriza por su cambio de acorde en un tiempo débil. Pero en la mitad nos encontramos con otro paisaje sonoro, esta vez mucho más rico desde el punto de vista tímbrico. En este, se genera una especie de nube sonora muy clara debido a su carácter tonal, la cual evoca un ambiente pasivo y hermoso, transformándose en lo más tierno de todo el disco.

La canción bajo el título “Necesidad” es, a mi parecer, de los mejores temas con potencia, pesadez y energía de la actualidad y me atrevo a decir a decir de la historia del rock uruguayo. Desde su principio con un batería tocada como un galopar de disparos, al cual se le une una sobrecarga eléctrica, donde la guitarra con slide se gana todos los puntos, y finalmente un aullido desgarrador que despierta el grito más profundo de cada uno, es básicamente 4 minutos de pura adrenalina, una estampida donde solo si uno libera el sentimiento más primitivo que tenga guardado podrá sobrevivir. Aleluya por la intensidad en hervor!

“Está picando alrededor” no podría ser mejor título para esta canción. Es un tema con mucho groove y danza sobre una manta de rock muy funky que recuerda a los temas más funk de Led Zeppelin y, por el riff y los teclados, a lo más bailable de The Doors. Este tema es lo que es: una canción para distenderse y disfrutar de un baile super rítmico.

“A ningún lugar” nos baja a tierra con un rock más clásico, tanto en la música como en las letras. Se asemeja mucho al primer trabajo de estudio de la banda. De base blues rock con una actitud bastante alegre, puede recordar a los temas más tranquilos de Ac/Dc, que igual significa potencia. Algo a destacar es el pasaje instrumental de la mitad donde la guitara eléctrica, sin mucha complejidad, logra una gran expresividad. Lo destacable de este pasaje es que le da mayor valor al tema pero manteniéndose siempre en el mismo paisaje. Sería algo que la colocaría entre esos temas con un ambiente estático y aquellos que tienen una constante evolución, en referencia lo que les comentaba en el principio.

“En la Luz” es el que contiene una estructura evolutiva de manera más eficiente. Su forma es cónica en todos los planos. La dinámica va creciendo de a poco, al igual que la densidad instrumental, el gesto de ataque y por ende el clima general. El principio tiene el pasaje instrumental más interesante del disco, ya que su carácter hipnótico, misterioso y onírico le otorga una cualidad sumamente abstracta e irreal capaz de ser interpretada e imaginada de diversas formas. Yo sería capaz de escuchar varios minutos de esto y más nada. De a poco se van uniendo otros instrumentos, siendo el piano y el ritmo de la batería los que evocan un andar hacia la perdición. También la transición de una tonalidad a otra, aunque esto puede ser discutible, está lograda de excelente forma con un pasaje instrumental que conlleva al mismo y no está ahí simplemente por estar. El canto en forma de coro ayuda a crear ese andar desolado, como si estuviéramos yendo a una guerra pero con la cabeza en alto. Tal vez no tenga la gran carga de detalles como “Campanario”, pero es sin duda el tema más despegado de todos, pues su estructura difiere bastante de la de una canción típica. Es una pieza evolutiva, con principio y fin.

“Hombre”, aunque musicalmente no llame tanto la atención, ya que se trata de un rock pesado y denso que se acerca mucho al stoner de tiempos tempranos o más bien a Black Sabbath en su disco “Master of Reality”, estructuralmente es bastante particular. Se trata de una larga estadía en un solo acorde que da la ilusión de variar por su riff, el cual va acompañado de una batería cuasi invariante y un pedal de piano y guitarra eléctrica. De todos, es el que representa de mejor manera aquellos paisajes estáticos (repito, estático no como sinónimo de inmóvil, sino de inmutable) donde no importa tanto que sucede antes o después de tal cosa o cuánto dura, sino su carácter general, sus límites. Es un paisaje eléctrico y pesado. Aquí podríamos aplicar, de alguna manera, el concepto de ventana temporal, donde lo que escuchamos, siendo en este caso casi 5 minutos, es solo una selección de lo acontecido. El tema empieza y termina porque así está hecha la pista, pero podría durar eternamente y ser nosotros quienes decidimos cuando entrar y salir de este paisaje.

“Vengan Todos a la Luz” cierra el disco con un largo jam de blues rock clásico. Aquí nos encontramos con solos de guitarra, voces, etc.; la clásica fórmula tan usada y reelaborada que nunca deja de funcionar porque no se trata de una creación, sino un acto de socialización. Es bastante tranquilo y distendido, con un riff que recuerda mucho a los de Robby Krieger y por ende a The Doors. Me es un tanto confuso el cierre ya que veníamos con algo bastante trascendental y todo se acaba con algo menos profundo y típico. Tal vez no se asemeja con lo generado anteriormente y dicte una conclusión que no sería la que me habría gustado escuchar. Eso es en una visión de “álbum”, ya que este disco sin duda no es una compilado de temas disconexos creados en un cierto período, sino que puede percibirse como un todo más allá de sus partes. Aun así, el tema es excelente y dan ganas de escucharlo varias veces, sobre todo por las participaciones de los vientos que le dan un toque especial.

“Vengan Todos a la Luz” tiene como virtud el ser un disco conceptual en un plano musical.

Hay muchas bandas que tienen discos con un sonido homogéneo, pero generalmente esto se da por una postura estilística más restringida (o muchas veces por la incapacidad de variar). Ac/Dc es una increíble banda y sus discos, su música en general, es homogénea. Sin embargo, no creo que esto sea por una postura conceptual. Obviamente que es porque ellos quieren tocar eso y no otra cosa, pero no lo veo como un concepto.

En este álbum, Revólver es sin duda consciente de ello. Por un lado, porque hay un enorme vínculo entre canción y canción. La forma en que están trabajados los temas demuestra un criterio en común, tanto por la parte estructural como por la parte sonora.

Pero más que nada, porque aunque contiene una base y una estética bastante clásica, la forma de concebir estos temas, sus arreglos, pasajes, etc, es en momentos bastante atípica o llevada a un nuevo extremo. Y cuando algo es atípico y reiterado, entonces pasa a ser algo consciente, algo que forma parte del trabajo e idealización previa a la creación. Y es esto lo que valoro. Logran un disco con un sonido propio que forma parte de un concepto y no una mera posición estilística o de gustos propios.

Desde hace ya varios años que digo que Revólver no solo es de las mejores bandas de la actualidad en Uruguay (y porque no en su historia), sino que es de las mejores de la actualidad en el rock en general. Y con actualidad me refiero a bandas que se han formado en los últimos años, porque Pearl Jam, por más de que sigue tocando y sacando discos nuevos, no es de la actualidad, sino que ha llegado a la misma.

Pero esto lo decía con solo un disco de estudio, uno que no llegaba a la madurez musical ni al sentido artístico que se logra en este. Y es por esto que mi declaración no solo sigue vigente, sino que ha sido reforzada de manera exponencial.

“Venga Todos a la Luz” nos trae a Revólver mejor que nunca y así, al rock actual con nada que envidiarle a bandas del pasado.









Aquí podrán ver el videoclip de la canción que le da nombre al disco: http://www.youtube.com/watch?v=N1obsz7gnAs


Porque es una banda under y a su vez solidaria, de aquí podrán bajar "Vengan Todos a la Luz" y el primer disco "Peligroso Río" de forma gratuita, así como enterarse de las últimas noticas e información de la banda: http://www.revolver.com.uy/





HASTA LA SEMANA QUE VIENE (PROMETIDO)!!!!!









jueves, 17 de octubre de 2013

Oro - "Blues Pesado"

Finalmente ha llegado y hoy hago la reseña.

Hoy voy a dedicarle una reseña al álbum que anticipé hace varias semanas: “Blues Pesado”, el último trabajo discográfico de Oro.

Obviamente, hay cosas que dije en aquella reseña de adelanto que las repetiré en esta, pero intentaré ir más profundo.

Como les había comentado, Oro es parte de un círculo de bandas de la movida under uruguaya, junto a Matias Cantante y los Extraterrestres, Revolver y otras. Aunque son fácilmente diferenciables, más allá de que Revolver y Oro son las que tienen una base bluesera más fuerte, tienen en común que todas parten de una idea del rock en su mayor pureza (a veces no tanto en lo musical, pero sí en el concepto).

La música de Oro es rock en su definición más pura: tocan rock, las letras hablan de rock y tiene actitud de rock. Partiendo de una base de blues-rock con aires pesados y llegando en momentos a algo bailable y movido, esta banda claramente tiene influencias de las bandas más prominentes de este género, como Ac/Dc, Rolling Stones, ZZ Top y Cream (esta última por el formato más que nada). Tal vez de estas, la más notoria es Ac/Dc, debido a la pesadez. Aun así, en Oro el blues es mucho más fuerte que en Ac/Dc. Otra gran influencia es Motörhead. Tal vez no tanto por el estilo, pero sí por la velocidad y potencia.

Pero hay una banda que es tal vez la mayor influencia, o más que influencia, su “padre”.

El origen de la banda trasciende su propia historia de alguna forma. Allá por finales de la década de los ’60 y comienzo de los ’70, hubo un estallido musical en Uruguay: el nacimiento del rock uruguayo. La cosa ya había arrancado con varias bandas, sobre todo con Los Shakers. Sin embargo, fue durante esos años en el que ya no se trataba de bandas aisladas, sino de una movida general.

Aparecieron bandas con una fuerte base rockera, que en ciertos casos incluía un poco de la tradición musical uruguaya. Los géneros eran diversos, pero había algo en común: ninguna tenía absolutamente nada para envidiarle a las bandas anglosajonas. Y lo más interesante (que lo hace análogo a lo que sucede con el círuclo de Oro) es que eran bandas amigas en el mayor de los sentidos. Los músicos en varias bandas se repetían o se invitaban entre ellos. Había varias bandas, pero era una única “sociedad”.

Una de estas bandas fue Días de Blues, una banda de base blues-rock al estilo Cream, con gran técnica instrumental, jams de larga duración y un sonido sucio y oxidado. Lamentablemente, la banda lanzó un solo disco de estudio y ninguno en vivo. Y debido a la partida de varios músicos y la posterior llegada de la dictadura (aunque, según el historiador Fernando Pelaez, los músicos “se fueron porque quisieron”), no hubo una legacía, al menos no a corto plazo.

Oro retoma ese acercamiento al rock olvidado en nuestro país; retoma el blues rock de Días de Blues pero con una idea más actual. Es el puente que faltaba.
La banda está constituida por Santiago Bondoni (guitarra y voz), Guillermo Madeiro (bajo) y Federico Anastasiadis (batería, percusión y voz). Acá ya tenemos una prueba de este círculo under uruguayo, pues el baterista de esta banda es a su vez el de Los Extraterrestres.

Bondoni es literalmente un maestro de la guitarra. No hace nada innovador y tal vez no llega al punto que podamos decir “sí, tiene su propio estilo y sonido”. Pero es una enciclopedia. Parecería que supiera todos los licks y fraseos existentes de este género. Lo que sea que exista en el blues rock, él lo sabe tocar. Lo bueno es que no se queda en la imitación y nada más. Sabe cómo combinarlos. Pero lo más importante es que los comprende. Es fácil aprenderse todos los trucos y tocarlos, pero eso no significa que uno sepa de qué se trata. Y es esa comprensión que lo hace capaz de crear riffs pegadizos y con gran expresividad. Hasta el más simple tiene su propia identidad.

Anastasiadis demuestra una gran versatilidad. Nunca hace un solo virtuoso o un ritmo complejo de 7 contra 3. Sabe que es lo que se precisa en cada momento. ¿Una batería potente? Ahí la tienes. ¿Un ritmo denso y decaído? Ahí va. Sabe lograr lo necesario sin tener que sacar un arsenal de fuegos artificiales. Es un baterista que sabe sintetizar. Lo que afirma esta versatilidad es que sus participaciones en Oro son muy diferentes a las de Los Extraterrestres, que, aunque no son bandas que estén muy alejadas estilísticamente, son diferentes.

Madeiro es aún más económico. Sus líneas son simples y fácilmente tocables. Pero tiene un sonido especial. Es de esos bajos que funcionan como guitarra al mismo tiempo, ya que su espectro ocupa tanto el registro de los graves, que es la zona que le pertenece a este instrumento por excelencia, pero a su vez tiene su peso en los medios, yendo de la mano con la guitarra. Esto recuerda mucho a los bajos de Lemmy. En lo personal, me importa la técnica, pero soy un oyente que va siempre por el sonido primero. Me gusta sentir la presencia del sonido como materia autónoma, cuando el sonido escapa de las propiedades de la escala, la armonía, la tonalidad, etc. Y creo que es lo más interesante de esta banda: el sonido del bajo. Es un sonido tan cargado que pareciese que a uno lo rodea. Tal vez en el disco de estudio no se siente tanto, pero en vivo es la estrella en el plano sonoro.

Hay 2 aspectos de Oro que hacen que la banda llegue de verdad.

Por un lado, es una banda de amigos. Por más que uno no sepa su historia, la cual se trata de 3 amigos que simplemente quieren tocar música, por los cantos en conjunto en forma de hinchada de estadio y las letras que una y otra vez reafirman la importancia de la amistad, uno nota que la unión es fuerte. Y eso se transmite.

Pero lo más importante es que son genuinos. Sí, hablan de rock, alcohol, mujeres y amigos, y sí, tocan blues rock en un estilo que poco tiene de innovador y con gran ambiente de fiesta rockera. ¿Pero saben qué? Uno de verdad se lo cree. Se lo cree porque tocan vestidos como andan por la vida misma, porque son cercanos al público, porque al terminar un concierto no lucen bien y porque no andan con pretensiones. No hay nada por delante de la música. A Neil Young le creo cada cosa que toca y dice lo que cree y practica, porque desde que empezó, ha sido el mismo. Nunca ha buscado formas para vender su música, ni musicalmente ni trayendo un show gigante. A U2 no le creo nada. Una banda que dice “ayudemos al mundo” o quieren lucir como rockeros, pero mientras tanto tapan su “arte” con una fachada de fuegos artificiales, looks de revista de moda y shows carísimos con toda la última tecnología intentando estar lo más actual posible, es una banda que tiene el dinero por delante de la música. El acto musical termina siendo como una película 3D, donde la temática vacía y sin contenido es tapada por una fachada de efectos innecesarios, transformándolo en un mero acto de entretenimiento vendido como arte. Oro, como varias otras, es una banda under. Y es esta la razón por la que me creó absolutamente todo lo que tocan y dicen. No tienen un contrato discográfico, no pueden hacer shows multitudinarios (recién el de este 24 de Octubre puede llegar a ser su primero y aun así no va a ser un super show), no ven una moneda de todo esto. Este es su 2do disco y el dinero sale de sus bolsillos y son ellos mismos los que van a salir a vender cada copia y con suerte podrán recuperar el dinero que invirtieron. Y esto ni nada los frena. Van por la música y nada más. Y si la suerte les pasa por su casa, podrán ver el éxito que merecen pero sabemos bien que nunca dejarán de ser una banda under en sentimiento.

“Blues Pesado” es el 2do trabajo de estudio de Oro, el cual será lanzado este 24 de Octubre junto a la presentación del mismo en el Teatro Alianza (todos los datos están en el afiche que se puede ver en la parte superior derecha de esta reseña).

En esta vuelta, la banda se adentra aún en el género que tocan. Aunque no nos alejamos del territorio del blues rock y rock and roll pesado, sin duda el abanico se ha abierto. Hay mayor variedad de climas, mayor diferenciación entre tema y tema.

El primer álbum, “Oro”, se trataba de un estallido a toda velocidad de principio a fin. Es un disco de euforia durante toda su duración. En “Blues Pesado” tenemos oportunidad de calmarnos, o más bien, entrar en diferentes estados anímicos. Obviamente nos encontramos con esos temas en 5ta a fondo, pero también con canciones más desoladoras o incluso alegres de fiesta. Es un disco musicalmente más maduro y con mayor cantidad de detalles, haciendo una transición de un sonido puramente garagero a algo más de estudio (sin llegar a una super producción).

Incluso las letras presentan nuevas temáticas. Nos seguimos encontrando con temáticas sobre mujeres, alcohol, rock and roll y amigos, pero parecería que estuvieran tratados de una forma más madura y reflexiva. También se tratan temáticas de la vida como en “Lo que aprendí”

Algo que caracteriza al álbum y que ayuda mucho a que haya una mayor variedad de climas y detalles son los varios pasajes instrumentales. A veces son pasajes con solos que vuelven a lo anterior. Pero lo interesante es cuando sirven como puente hacia nuevas secciones muy diferentes a lo que se escuchaba en el principio del tema correspondiente.

El disco abre con “Lo que mueve nuestros pies”, un tema pesado y enérgico de principio a fin. Los cantos grupales en forma de grito ayudan mucho a generar esa euforia típica de la banda. Lo interesante son los teclados que decoran el tema, pero más que nada, las múltiples variaciones del riff, logrando un tema cuasi-seccionado y manteniendo el interés constantemente.

“El escuadrón” nos lleva a un hard rock al estilo de ZZ Top, con guitarras potentes y riffs concisos pero super rítmicos. Algo interesante son las diferentes secciones instrumentales de poca duración que rompen una posible estaticidad. Pero lo más interesante está en el minuto 3:20. Aquí entramos en una transición pesada de ultratumba, algo así como un pasaje a la muerte. Sin duda el que prácticamente toda la duración de esta sección sea bastante estática ayuda a dejar crecer ese sentimiento de perdición en el oyente. Constructivamente, es el mejor tema.

“Bandida” es un rock and roll bailable del más puro. Sería lo que definiría como una visión de Chuck Berry en el siglo XXI.  Como tal, hay mucho ritmo y alegría y sin duda despierta las ganas de bailar desde el alma (algo que se ha perdido gracias a las discotecas plagadas de música con una enorme pretensión que viene acompañada de una excesiva preocupación del pensamiento ajeno y por ende, el baile se transforma en una demostración más que en una liberación personal). El premio del tema se lo lleva la capacidad de lograr riffs super simples pero atrapantes y el piano que acompaña y ayuda a transportarnos a esa pista de baile de rock and roll. Muy interesantes las intervenciones de la guitarra, que sin duda se asemejan a las del rock and roll de los ’50 de excelente manera.

“Queremos lo mismo” tiene el mejor riff del disco, el cual se vuelve pegadizo por la bajada pentatónica que luego de la nota más grave, hace un salto a los agudos. Es un blues rock pesado que logra una especie de encuentro entre Cream y Blue Cheer. Su duración es de casi 7 minutos, pero debido al clima de jam, podría durar tranquilamente el doble. Es sin duda un tema diseñado para tocar en vivo y lo que escuchamos aquí es solo una sinopsis de la verdadera magia. Nuevamente nos encontramos con la característica principal del disco: el tema cierra con un blues semi acústico lento y denso, dividiendo el tema en 2 secciones diferentes.

Luego nos encontramos con “Lo que aprendí”, un blues-rock desolado con el sentimiento de blues más puro.  Es de esos temas que invitan a la improvisación y que sin duda lo mejor sería escucharlo en vivo. Es interesante como, más allá de que sea un típico blues-rock que obviamente no sorprenderá a nadie, se logran pequeños detalles, tanto melódicos como de la banda trabajando en conjunto, que mantienen la atención constantemente. También es interesante la participación del trombón que se puede escuchar en momentos.

“La noche en la cara” es un tema de rock and roll puro con su toque de suciedad y blues. Gracias a su duración de 2 minutos, simpleza y familiaridad, sirve como una especie de descanso y limpieza para lo que sigue.

“En falso” es la que tiene el ambiente más emotivo de todos, en el sentido de que es posible que sea la que tenga la mayor capacidad de despertar un sentimiento más profundo. Su aire es desolado y de atardecer. Es lo que denominaría un tema para la ruta. Su ritmo es llevadero y tiene una enorme carga de sonido. Estilísticamente es difícil de definir. Sigue siendo un blues rock, pero en momentos, debido a la guitarra tocada con slide (que en mi opinión, es la crema guitarrística de todo el disco), recuerda muchísimo al sonido de “Physical Graffiti” de Led Zeppelin, sobre todo a “In My Time of Dying”. Pero al mismo tiempo, debido a los teclados, podemos llegar a tener recuerdos de The Doors de los primeros tiempos o de “L.A. Woman”.

“La jugada” es el tema diferente. Su riff es alegre y positivo. No pierde el aire rockero, pero sin duda deja de lado la actitud sucia a la que estamos acostumbrados con Oro. Lo más interesante son los vientos, con participaciones en forma de coro. Gracias a estas 2 cosas, un paisaje de fiesta es plasmado de manera perfecta. A veces es necesario festejar los buenos tiempos.

“Venimos por más” logra la pesadez que necesitábamos. Nos reencontramos con la velocidad, el desgarre fuerza de siempre. Pero gracias al riff oscuro, el sentimiento se potencia, pasándolo de algo desafiante a algo más cercano a la perdición. Como en “El escuadrón”, nos encontramos con múltiples secciones caracterizadas por diferentes riffs y ritmos.

“Si es así” es el cierre perfecto para el disco. Desde su principio, con su riff de 2 notas, ritmo de marcha y estaticidad desértica, nos da la sensación de que todo lo anterior era una simple introducción a esto: un tema de 7 minutos y medio cargado de energía e improvisación. Más que un tema, es una banda sonora. Lo más interesante de esta canción es también lo más interesante del disco: del minuto 5:38 al 6:21 nos hundimos en una nota pedal que va creciendo como una ola, acompañada de coros con gran reverberación, dando una sensación de lejanía y espacialidad gigante. Todo esto alimenta el sentimiento destructivo. Es un tema que de tener una duración de 15 minutos en una versión en vivo, sería la gloria de la banda.

Hay 2 cosas que faltaron en el disco.

Para empezar, un tema acústico. Creo que al tratarse de un disco que atraviesa varios senderos, un tema acústico habría ayudado a darle aun más valor y calidad. Además, sería de gran interés escuchar las ideas acústicas de esta banda.

Lo otro (y esto es sumamente personal) sería que los bajos no tienen el volumen necesario. Tienen gran participación y marcan la diferencia, pero sin duda que de tener una mayor presencia en algunos temas, el disco podría realzar aun más esos paisajes que se evocan. Claro, esto es por mi experiencia en vivo con la banda, algo que comentaba párrafos atrás. Pero viéndolo de otra manera, tal vez podría decir que es bueno, porque significa que la verdadera magia de la banda está cuando uno se encuentra en su presencia. De alguna forma, el disco es una representación de la banda y no la banda en sí.

“Blues Pesado” marca un avance en Oro. Sin alejarse del sonido y estilo que los marcó en su primer disco, exploran los territorios ya visitados e incluso viaja por otros nuevos.

Como dije, son los detalles y, por sobre todo, los diferentes pasajes y secciones que caracterizan a este disco y que le dan ese toque diferente. Estas 2 cosas permitieron que la banda siguiera tomando el blues rock como su fuente compositiva pero aun así lograr temas con mayor interés, variación, impredecibilidad y mayor nivel artístico. Marcan una unión entre el blues rock, caracterizado por su simpleza compositiva y aire de improvisación, y un rock más artístico, con pasajes instrumentales y un mayor trabajo en el armado.  No es solamente un disco con enorme madurez, sino que es muchísimo más profesional, tanto instrumentalmente como compositivamente.

Es una enorme alegría que bandas como esta formen parte de la nueva generación de bandas de rock de Uruguay. Entre tantas bandas con poca energía o mensajes sin contenido, es bueno tener una banda que tenga la potencia, euforia y genuinidad que poco se ve en estos días donde hay más industria musical que música.

Este Jueves 24 de Octubre será la presentación del disco en el TEATRO ALIANZA (Paraguay esquina Soriano) a las 21 30 hs. La entrada cuesta $250 y la banda estará vendiendo su disco. Los invito a que los acompañen para saber de qué se trata esto que les traigo porque es en vivo donde está la esencia de la banda. Y los invito a que compren el disco. Como podrán ver más abajo, hay un link para bajar el álbum gracias a la banda. Yo como gran melómano voy a comprar el disco. Pero sé que hoy en día la descarga es algo al alcance de todos y es más barato. Si fuera una banda grande no sería importante. Pero esta vez se trata de una banda under, una banda que hace esto porque de verdad lo aman y han sacado cada moneda de su bolsillo para hacer esto posible. Y lo han hecho para nosotros. Cuando uno escuche este disco, va a recibir algo y si le gusta, algo habrá cambiado. Para hacer que esta y otras bandas sigan, hay que apoyarlas. Aunque no lo crean, es una diferencia. Para Aerosmith, por ejemplo, la compra de un disco es una compra más y una entrada a un concierto es un asiento ocupado más. Para una banda under, la compra de un disco es recuperar lo gastado y a su vez una enorme alegría, porque esa compra la presencian. Y una butaca ocupada es una inspiración más y otra enorme razón para seguir y no tirar la toalla. En “Lo que aprendí”, Oro dice “Y la vida se trata hermano de pelear por lo que querés”. Y de eso se trata esta venta y este concierto: alcanzar un sueño. Y ese sueño no es el éxito económico ni la fama. Es el éxito musical, que el arte que uno crea le llegue al corazón de la gente.

“Blues Pesado” nos trae a Oro renovado y con muchísimo para ofrecer, demostrando nuevamente que no hace falta buscar en el exterior para encontrar bandas con fuerza y actitud. Solo hace falta buscar en donde nadie quiere ver. Pero más que nada, demuestra que con amigos y honestidad, la música nace.





Aquí les dejo una filmación con el proceso de grabación y entrevistas que cuentan un poco sobre la historia de esta banda: http://youtu.be/5NlvD43TGHE


Y aquí les dejo el link para descargarse el disco y también descargar el primero: http://www.orobluespesado.com/




ESPERO QUE LES GUSTE!!!



"QUE SIGA SIENDO Y QUE NUNCA FALTE"