viernes, 7 de agosto de 2015

Uoh! - "Split"

Luego de un tiempo de ausencia, volvemos.

Como ya todos sabemos, la escena under de Uruguay se caracteriza por su diversidad de bandas. En menor medida por su diversidad musical. Claro, siendo pocos, es fácil ser “original”. Con comillas porque en la mayoría de los casos no se trata de originalidad musical a nivel global, sino territorial. Es fácil ser “la banda que hace X estilo”. Aún así, la predominancia del rock es lo que caracteriza a esta escena, sobre todo lo naciente del punk y el blues-rock y sus diversificaciones más pesadas.

Sin embargo, es interesante como cada tanto aparecen bandas que no solo hacen un género que otros no están haciendo, sino que le agregan algo personal. Un claro caso es Genuflexos, de quienes ya hablamos previamente y que son de lo mejor de los últimos años. Pero hay otros casos muy interesantes y es lo que traemos hoy.

Hace ya unos años, apareció una banda que traía la idea del jam y el ritual no como un elemento, sino como pilar: Uoh! (el signo de exclamación es parte del nombre).

Su formación ya nos dice mucho de ellos: 2 guitarras, bajo, batería, 2 percusionistas, saxo, trompeta. Es una especie de ensamble cuya carencia de voz delimita bastante el trabajo; más bien para no llevarlo por el lado de la canción, o más bien la canción clásica.

Sumado a la idea de ritual y el instrumental con el que cuentan, se le agregan las influencias musicales. Como es de esperarse, obviamente hay una base de rock, que en este caso parte del punk y géneros relacionados como el post-rock y algo de noise. Pero desde ya hace unos años nos encontramos con otras influencias. Si el rock fuera el piso, las paredes y los techos vienen de otros lados, y en este caso es más el afrobeat de Fela Kuti, jazz fusión de principios de los '70 (más del lado proveniente de Miles Davis y sus jams eternos), ciertos conceptos de bandas como Hawkwind y las alemanas Can y Neu! (no quiero utilizar el término Krautrock porque nunca existió, ni como escena ni como género musical) y también un poco de tradición afrolatina. Aún así, recordemos que el piso es rock y si hubiera que decir qué es la banda, diríamos que es una banda de rock. No de rock clásico. Con sus vueltas, pero es una banda de rock.

El toque final está en la simpleza. Los temas de Uoh! se tratan de una progresión de acordes super reducida y simple, con una base rítmica repetitiva (con variantes pero siempre partiendo del mismo patrón), líneas de bajo con bastante swing, líneas de vientos que siempre están en la línea delgada entre el acompañamiento y la voz principal y guitarras que dividen su trabajo entre el rasgueo rítmico y el riff. Nunca hay virtuosismo y nunca hay solistas. Cuando los hay, es breve, efímero. Uoh! trabaja como un bloque, como un todo. Y si a esto le sumamos la idea de que la música de ellos tal vez no es lineal sino más bien “cuadrática” (en el sentido del manejo del tiempo, o sea, no importa cómo se desarrolla la música en el transcurso del tiempo, sino como existe en sí misma, o sea, cuales son sus características, porque los temas podrían durar 2 minutos como 1 hora), entonces ahí tenemos la mezcla ideal para lograr el ritual. Sí, obviamente es la receta clásica, la mezcla que siempre va a generar esa idea de ritual, pero si está bien hecha, siempre funciona.

Uoh! ya tiene sus años y han tenido varios lanzamientos, entre los cuales encontramos 2 LPs, un EP, un disco en vivo y un demo. Si vemos la evolución de la banda, aunque siempre la propuesta de jam fue la base, en sus principios era una banda con un nivel más fuerte de rock, mucho más punk y del denominado post-rock. Pero fue en su segundo LP titulado “Uoh!...¡PA!” en el que incorporaron de manera más solida las influencias del afrobeat, la Alemania experimental de los '70 y cosas más afrolatinas. Fue en ese punto en que lo que antes podía pasar por la denominación de “colgadera”, ahora se transformaba “ritual”. Esto también se da por estereotipos, ya que el afrobeat y musicas afrolatinas tienen ese carácter ritualístico. Sin embargo, dudo mucho que conceptualmente haya cambiado algo. En realidad es lo mismo de alguna forma. Siempre fue un “ritual” y siempre fue una “colgadera”. Esas cosas a veces van más por estereotipos y críticas sin fundamentos desde un ojo occidental. La banda habrá agregado nuevos detalles a su propuesta musical, pero no así su propuesta conceptual. Es importante aclararlo. Claro, esto siempre desde la visión de quien escribe. Uno nunca sabe qué pretenden, pero igual no importa. En estos casos, lo que se hace es análisis y críticas de un producto, no de una industria entera.

“Uoh!...¡PA!” fue el último lanzamiento de la banda, allá por el 2013. Casi 2 años después (lo que traigo hoy fue lanzado el 22 de Mayo), Uoh! vuelve con nuevo material.

Se trata de un split con Juan el Alto (un seudónimo para Juan Branaa, quien también forma parte de la integración de Uoh! en esta ocasión). Son en total 3 temas, 2 de la banda y el otro por Branaa.

En término generales, predomina más el rock que las otras influencias de las que hablaba, ya que cuando ambos conviven, hay un balance, pero en otros momentos nos encontramos con rock despojado de eso otro y nunca viceversa.

El primero de se titula “T.V. Cubana”. Es un tema simple, desde los arreglos, líneas melódicas y armonía hasta la estructura general. 2 partes: lo que podría ser una especie de estrofa y un estribillo. Este último es siempre el más cargado y más repetitivo en sí. Pero la estrofa, con su identidad super minimalista, es la que a su vez también funciona en estilo. Por cada vuelta de esa estrofa, aparece algo nuevo. En la primera vuelta, la percusión con el ritmo base que llevará adelante todo el tema, luego la guitarra rítmica que nos da la armonía y finalmente la línea de bajo, que en un principio tiene el rol de melodía principal y luego claramente se transforma en el motor base del tema. Luego se agregan los vientos con el rol de voz principal y finalmente se agregan voces que repiten una y otra vez “quiero quiero televisión cubana”.
El tema es el mejor ejemplo para describir esta idea de ritual/colgadera, porque más allá de que en sí hay una especie de proceso de adición, es muy simple y evidente. No es al estilo del minimalismo de los '60 en el cual el proceso es constante y hay un juego con la percepción. Acá se trata más de “lugares” estáticos en los que se agrega algo y varía con respecto a lo anterior, pero luego de eso, podríamos quedarnos en un sinfín.

El otro tema es “Lluvia dorada”, que debe ser el tema más interesante que han grabado. Consta de 2 partes muy claras. La primera nos trae ese balance entre el rock y lo más afrolatino-afrobeat de la banda. Una base de percusión y línea de bajo intensa y fuerte lleva el pulso, mientras que un contrapunto entre el riff a lo Santana de las guitarras y otro bastante etéreo por partes de los vientos le dan el swing caraceterístico. Todo esto siempre sobre una misma nota pedal, un constante La. Entre todo el volumen y agresividad de cada instrumento, sumado a una gran carga de reverb, esta primer sección da la sensación de algo grande y espaciado, algo bastante caótico. A su vez, consta de otras 2 sub-secciones: la estrofa principal y un corte que sirve para bajar por un momento la dinámica, aunque a al vez sobrecarga al oyente por el deseo de retornar a esa estrofa. Lo interesante es que cada instrumento tiene su individualidad, la cual es totalmente escuchable, pero a la vez todo funciona como un gran bloque, lo cual es obviamente gracias a la simpleza y repetición constante de cada pequeño riff.
La segunda sección cambia drásticamente. Es una sección mucho más difusa. La sección rítmica baja enormemente, reduciéndose nada más que al marcado del pulso, tanto por parte de la percusión como del bajo. El resto del instrumental se encarga de melodías bastante etéreas, donde no importa tanto la melodía sino el contorno donde se manejan. Además, el enorme aumento de la reverberación ayuda a potenciar esto. Aquí hay un despojo total de las influencias afrolatinas-afrobeat, yendo más a un terreno psicodélico, ruidoso y denso, donde se puede hacer una conexión con Hawkwind. Cabe destacar la participación de las guitarras, al volante en esta sección. Lo interesante es como de alguna forma se puede percibir una buena conexión entre esta sección y la anterior, por más que estilísticamente no tengan mucho que ver. Seguramente sea por el mantenimiento de ese La como nota pedal constante y lo difusa que es esta sección pero aún así manteniendo los mismos timbres que la anterior.

Después de 2 años y con pocas presentaciones en vivo, tal vez les resulte poco esto para algunos, solo 2 temas. Sin embargo, hay que valorar como con solo 2 temas lograron plasmar la identidad de la banda al máximo. Habiendo escuchado todo su material, creo que de aparecerse alguien que no conoce en absoluto a la banda, con escuchar estos 2 temas ya puede entender a la perfección de qué se trata Uoh! Eso no es fácil de lograr. Podrán decir que lo es si no es una banda multi-géneros a lo Led Zeppelin. También pueden decirlo si es una banda con un estilo super básico y trillado.

Uoh! claramente tiene su sonido y su estilo. Será original en mayor o menor medida, pero que tienen su sello es indiscutible. Lograr en solo 2 temas plasmar con precisión eso que los caracteriza y decirle a alguien “con esto vas a poder entender completamente de qué se trata esta banda” es algo valioso.

Esperemos que de estos 2 temas salgan muchos más....y pronto.





Como siempre, links:





VOLVEREMOS PRONTO!!!!



miércoles, 13 de mayo de 2015

Cadáver Exquisito - "750 mg"

Lo más interesante de la clasificación de géneros (cuándo no se trata de etiquetar para valorar o desvalorar o simplemente para demostrar cuánto uno supuestamente conoce) es que muchos subgéneros se diferencian entre sí simplemente por la técnica de canto, por un ritmo o por tal mínimo cambio. Y lo más interesante es que los que conocen del tema son HIPER susceptibles a ello. Ese mínimo cambio hace que ya merezca otra denominación. A veces me sorprende cuán sensible puede ser el oído.

Ya hace un tiempo me quedó en claro que si hay algún género musical que tiene esta característica elevada hasta el cielo y más es el metal. La cantidad de sub-géneros, sub-sub-géneros, sub-sub-sub-géneros que hay..... En los estratos más grandes, las diferencias son claras. Nadie confunde el thrash con el doom, ni el black con el death. Pero cuándo se entra más adentro, ahí las diferencias pueden ser tan mínimas que hasta confunden. Aún así existen esas clasificaciones.

Lo más fascinante es el enorme debate de si tal cosa es metal o no. Por un lado, resulta cansador y estúpido, porque en fin, ¿a quién mierda le importa? Pero por otro lado (y el que me interesa), se trata de ver hasta dónde llega el oído y el conocimiento musical. La clasificación de géneros, para mí como músico e intento de escritor, es tomarse el trabajo de entender la música y ver qué métodos se utilizan para componer y tocar, de dónde vienen las influencias, qué contexto social hay, etc. Es de verdad intentar adentrarse en la música, lograr conexiones. No es lo mismo el jazz que el punk, y no es lo mismo el jazz fusión que el bop, ni es lo mismo el hard bop que el post bop. Decir que no es tanta la diferencia o decir que no importan estas distinciones es en realidad no haber escuchado lo suficiente, porque a medida que uno escucha más, se da cuenta de por qué sí es importante, desde un aspecto puramente musical (la soberbia erudita es lo peor que hay en el arte). Después todo el tema de si por ser de algo merece mayor reconocimiento o si esto o aquello, eso sinceramente no es de mi interés. Porque como dice este blog, son recomendaciones musicales, y eso significa que lo primordial es si es de buena calidad e interesante. Luego viene el género.

Hace unos meses una de las bandas uruguayas más interesantes de los últimos años lanzó su 5to álbum (3ero de estudio, pues cuentan también con un split y uno en vivo). La banda se llama Cadáver Exquisito y el disco “750 mg”.

En sus principios era fácil: hard rock, del palo del blues pesado, Led Zeppelin presente. Siempre con un toque “progresivo”: cambios rítmicos, riffs más complejos, etc. Pero en esa vertiente, la improvisación como base. Era una banda pesada, pero el lenguaje musical no iba por esos lados. De alguna forma, podía acercarse a bandas como Oro y Revólver. Claro, menos bluesera y con una actitud más punk, pero de alguna forma se podían unir.

Ahora 3 años después, sacaron un nuevo álbum, dónde entra el problema que presentaba al principio. Claro, problema para alguien que escribe. Para los oyentes no. El hecho de que aparezca este problema desde un principio ya lo transforma en un álbum interesante. Más allá de si gusta o no, entrar en algo que puede generar cierta disputa a la hora de intentar definir que hace un artista musical ya genera algo especial.

Las raíces de blues-rock se han perdido enormemente abriéndole paso a la pesadez previa para que crezca aún más. En realidad, para que todo crezca, porque no solo es un disco más pesado, sino también más agresivo y crudo, más complejo, tanto armónica y melódicamente como rítmica y estructuralmente.

Hay influencias muy claras: Melvins, Black Flag, Fugazi y Shellac (o más bien el trabajo en general de Steve Albini, porque Big Black y Rapeman se pueden rastrear aquí). Podría nombrar otras (es más, para algunos temas debería), pero con esto ya marcamos bastante la cancha.

Una música pesada que se puede asociar al sludge metal y post-hardcore. Es música pesada y con complejidad. Pero no es del pesado naciente de Deep Purple o la camada de NWOBHM. No viene del metal clásico. Viene del metal más rockero, desde Black Sabbath, el cual, avanzando en el tiempo, paso por Black Flag y obtuvo su identidad más punk y compleja, derivándose luego en bandas como Melvins, quienes tomaron lo más pesado y denso, y bandas como Shellac, que tomaron lo más punk y complejo. Es metal, es pesado, pero es del metal que se siente más identificado con el punk. Y cuándo aparece algo de blues, no va tanto por el blues rock pesado sino por el stoner (aunque a veces se hace difícil diferenciar el stoner del sludge cuándo el blues es muy poco evidenciado).

Algo que a veces causa duda en Cadáver Exquisito son las voces. En momentos de los discos anteriores, no quedaban bien (en mi opinión). Sin embargo, en este disco parecen encontrar su identidad finalmente. Las vocales en esta banda siempre giran en torno al grito más que al canto. Incluso cuándo es con voz limpia, la entonación es algo que se roza simplemente para emular la musicalidad. Al adoptar un sonido más punk, este tipo de voz cobra mucho más sentido porque no importa tanto la melodía sino el gesto. Son vocales mucho más cercanas a la sensación que a algo clásico-musical. Y en este disco, trayendo una música que sin duda es más agresiva, este tipo de vocales se ajustan a la perfección.

Algo interesante es el trabajo en banda. En discos anteriores, por el estilo musical, había “trabajo en equipo” obviamente, pero se daba mucho lugar al solista. Incluso cuándo estaban todos direccionados hacia el mismo lado, se podía sentir como solistas trabajando juntos. Es que eso es algo bastante característico del blues rock. Aquí eso se deja de lado y se da lugar a un resultado más “en bloque”. La banda suena como un sólo objeto y no como 4 que se unen. Es como si el trabajo de cada integrante estuviera conectado con el de los demás. Esto se evidencia más que nada con los cambios rítmicos o ciertos ataques. Incluso ciertos arreglos de guitarra, como riffs repetitivos, están en función de algo más de unidad y no tanto como algo solista. Sin duda es de los elementos más clave en este nuevo trabajo.

El disco pasa por varios territorios más allá de lo anteriormente mencionado.

“Julia” inicia con la reminiscencia a Melvins en su 2da etapa (aquella que aparece por mediados de los '90) y dejando lugar a cosas más del estilo de Kyuss (sobre todo en la 2da sección).

“Kraken” es el más cercano a sus trabajos anteriores, lo cual tiene sentido porque es el tema más viejo. Sin embargo, el blues va más por el lado del stoner, como dije anteriormente. Tal vez con una pizca más rockera, al estilo Fu Manchu.


“El Gallo” es de los temas más interesantes. Es metal, sin duda, del género del doom. Pero lo interesante es como va pasando sutilmente por diferentes subgéneros del mismo. Se logra combinar las pequeñas diferencias que hay entre ellos. Lo que en un principio parece ser una especie de tributo al sludge temprano de Melvins en discos como “Lysol” (el ritmo de la batería y la nota pedal de la guitarra lo dejan en claro), rápidamente pasa al stoner más denso de bandas como Sleep, lo cual tampoco se puede decir tan tajantemente porque aparecen detalles que pueden recordar a bandas como Crowbar, y finalmente desembocando en algo con elementos más alternativos que nos pueden llevar a un Melvins más post-hardcore de discos como “Stag”. Tal vez hasta puede recordar a cosas de High on Fire. La transición es sutil y todo esto se puede encontrar, pero lo bueno es que por más que en palabras suene seccionado, en el tema está todo revolviéndose al mismo tiempo. Es una buena síntesis de un género que contiene muchos subgéneros cuyas diferencias a veces son bastante indistinguibles. Nota: aquí las vocales llegan a su punto máximo, tanto en técnica como la decisión de qué estética utilizar.

“Hall” mantiene la pesadez pero deja más en claro las influencias de Steve Albini. En momentos hasta puede recordar lejanamente a Nirvana, lo cual no es raro habiendo sido Albini el productor de “In Utero”.

“Días de humo” es una convivencia de 2 cosas diferentes. En el principio nos encontramos con un stoner denso y lento. De seguir en eso, sería bastante obvio a dónde podría ir, pero al entrar la voz, nos alejamos de esa densidad yéndonos a algo un poco más amigable y melódico, más clásico en algún sentido. Lo más interesante es el giro del final. Aunque vuelve a la misma idea del principio, la incorporación del saxo hace que todo tome otro color. Sigue la densidad, pero el saxo tiende a alivinar las cosas. No sería raro la conexión con King Crimson en su 1er época, sobre todo en “21st Century Schizoid Man”.

“Pelo Pelirrojo” es otro gran tema del disco. Un tema con gran energía dónde lo más ruidoso y punk de la banda se ve demostrado. El post-hardcore que nos lleva a bandas como Shellac y Fugazi ahora se ve acompañado de bandas como Slint. Constructivamente, es el tema más original. No se trata del clásico verso-estribillo-verso ni de un tema con varias secciones. Es como una sola sección que de a poco evoluciona, sumando cada vez más volumen y detalles. Si saltamos del principio a la mitad del tema, esto queda en claro, pues seguimos en la misma idea pero con más colores y relieves. Es lo que se podría decir “música de proceso”.

“Así mejor” combina las influencias de diferentes géneros mejor que ninguna otra. No llega a ser ni lo suficientemente pesado para ir hacia un lado ni lo suficientemente punk para ir al otro. Es un tema con bastantes cambios y detalles. Hay que destacar los diferentes cambios rítmicos (dónde la batería queda como estelar), pero por sobre todo los diferentes arreglos de guitarra que aparecen uno atrás del otro y siempre de buena calidad. Lo más interesante del tema es la sección media, dónde un riff de guitarra se repite una y otra vez y lo que cambia es la base. Es un recurso que nunca queda mal; es inoxidable. En la música en general, la base se mantiene y es la voz superior la que varía, el solista. El cambio de roles siempre es un recurso que nunca falla porque la variación de la base logra simular que la voz superior varía también aunque se mantenga estática. Es como si la esencia de esa voz superior, por ese cambio del acompañamiento (aunque en este caso, tal vez es la voz superior el verdadero acompañamiento), cobrara otra identidad. Su identidad cambia según el contexto y no por cambios en sí mismo. Otro de los grandes temas del disco (que siendo solo 8 en total, 3 de este nivel no es poca cosa).

“750” cierra el disco de forma enérgica y pesada con la impronta punk que caracteriza al disco. No es un tema que resalte por sí mismo, pero dentro del contexto, funciona a la perfección. Como cierre, es ideal.

Uruguay es un país al cual no le ha faltado metal, mucho menos música pesada y con energía. Sin embargo, en mi opinión (aunque al parecer es compartida con varios), nunca han aparecido discos que de verdad sean de gran calidad. Algunos sí, pero la mayoría no. La mayoría son tan acotados musicalmente, con tan poca variedad de influencias, que terminan sonando a esas mismas influencias, un estilo de tributo más. Nada nuevo, más de lo mismo. Y bueno, como suelo decir cruelmente, para escuchar algo que intenta parecerse a otra cosa, mejor escuchar esa otra cosa. Si no hay nada nuevo o interesante para ofrecer, paso.

Claro, entra la disputa de si esto es metal o no y todo eso de lo que hablaba al principio. Lo que sucede es que por alguna razón, siempre que se habla de metal se olvida de toda la gama del doom, más que nada de los géneros más punk y rockeros como el stoner y el sludge. Es metal, no se cuestiona. De no serlo según ciertos puristas sin fundamentos, habría que dejar de hablar de bandas como Blue Cheer y Black Sabbath....y al que se le ocurra decir que esas bandas no son fundadoras del metal, estárian demasiado equivocados. Y si dicen que lo son, entonces sepan que este tipo de metal es el que está más relacionado a ellos.

“750 mg” es uno de esos discos que faltaban en el rock uruguayo, en el rock más pesado. Hacía falta un disco que de verdad pusiera este género del metal en presencia y con calidad. Pero más que nada, hacía falta de alguna banda que por más que sus influencias fueran claras, tuvieran algo para ofrecernos que nos obligue a ir a ellas si es esa música en específico lo que estamos buscando, algo que dijera “esto es de esta banda y no de otra”.

Obviamente Cadáver Exquisito no es la nueva gema del rock ni nos traen algo indescriptible. Es clasificable sí, pero no por ello dejan de ser Cadáver Exquisito. No son una banda más. No tomaron los elementos y trucos de estos estilos para imitarlos y listo. Le han encontrado su propia forma, otra forma de interpretar esta mezcla.

Este disco sin duda será de lo mejor de este año en el Uruguay. Y por suerte, junto a “Jabalismo” de Hijo Agrio (que será objeto de la próxima reseña y con quienes se presentan hoy Jueves 14 en el Solitario Juan), nos ha traído buen metal, del más denso y pesado, del más agresivo y punk, del que hacía falta.





Como siempre, links:


Y aquí podrán escuchar este gran disco, así como otros: https://cadaverexquisito75.bandcamp.com/






HASTA LA PRÓXIMA!!!!!




sábado, 11 de abril de 2015

Hablan por la Espalda - "Sangre"

Hablan por la Espalda es uno de esos que llega a ser alguien dónde nadie existe. La banda uruguaya tiene cerca de 20 años y tienen todas las características de una banda under, desde hacer música por la música, buscando algo nuevo sin partir de la idea de “le tiene que gustar a la gente” (porque igual, no van a recibir dinero a cambio), hasta nunca haber tenido un sello discográfico. Y sin embargo, HPLE es una banda conocida con un buen número de seguidores. Tienen el público pero siguen manteniendo su perfil. Podrían haber hecho las maniobras, los negocios necesarios. Y aún así siguen en el mismo lugar.

Y si hay algo que sirve para reafirmar esto es como fue logrado este nuevo disco: mediante la cooperación de todos sus fans. Esto, dicho en otras palabras, significa que la banda no tiene el dinero suficiente ni un sello discográfico que los apoye para lograrlo, pero cuenta con un gran número de fans como para poder concretar la idea. Son una banda chica económicamente, o más bien que no está atada a la industria, pero grande musical y públicamente. ¿No es eso lo mejor?

Esto no es menor, al menos no para quien escribe. No lo digo desde esa posición “ser conocido es venderse”. Es una cosa de principios, o más bien, de preferencias. Porque si uno pasa al otro lado, empieza la parte del negocio, inevitablemente, y ciertas decisiones empiezan a girar entorno a ello. Cambia el lugar desde dónde se hace la música, el objetivo. Porque todos sabemos que “nuevas búsquedas” no van de la mano con “gustarle a la gente”. No es una correcta maniobra de marketing. Buscar algo nuevo dentro del campo del negocio es como simplemente mojarse las patas en la piscina.

HPLE tiene ya 5 discos, cada uno diferente. Y con diferente nos referimos a verdaderamente diferente, sin nunca ir a un territorio amigable para el público. ¿Qué banda que esté atada a la parte del negocio podría darse ese lujo? Ninguna. No en Uruguay. Las que lo han hecho a nivel internacional es porque ya tienen su estatus bien marcado. QOTSA es un ejemplo, pero la banda tuvo 3 álbumes que rondaban por lugares cercanos y luego decidió alejarse, además que el líder ya se había hecho su nombre con su anterior banda Kyuss. Esto, nuevamente, no es menor. Habla muy bien de la banda. La frase “les importa mucho y a la vez les importa un carajo” es ideal para describir la actitud que presentan.

Si escuchamos el 1er disco, esta actitud no nos sorprendería. “Le Petit Detail Qui Change Tout”, lanzado en el 2002, entra dentro del punk y alternativo, más cercano al post-hardcore de bandas como Fugazi y la experimentación de Black Flag y Sonic Youth, con temas que iban por el lado de la canción. Esos 3 nombres, esas 3 bandas, siempre han sido símbolo de la autogestión y la independencia artística dentro del rock. Siempre han sido de los mayores emblemas del arte por el arte en este género musical. Fugazi siempre cobró sus entradas baratas, nunca aparecieron en revistas dónde haya publicidad de alcohol y otros productos. Black Flag fueron de las primeras bandas DIY, grabando y editando sus discos por su cuenta. Sonic Youth estuvieron varios años para llegar al reconocimiento y al lograrlo, nunca dejaron de hacer su música “de mierda”. Así que tener estas 3 bandas como referencia da una idea.

El 2do disco, “Hablan por la Espalda”, agregaba un nuevo sonido con la incorporación de teclados. La experimentación y oscuridad de la música, incluso hasta “matemática”, llevaron a la banda a un nivel sumamente complejo, totalmente lo contrario a algo amigable. Esto dejaba en claro la capacidad instrumental que tenían. Podían ser punk y a la vez complejos estructuralmente y no solo sonoramente, algo que los acercaba aún más a Black Flag.

En “Macumba”, el 3er disco, la banda mutó. Tomando como referencia la primer camada del rock nacional, bandas como El Kinto, Totem y Días de Blues, y agregando percusiones, la banda, sin perder la actitud punk, transformó su música en algo más básico y primtivo. Por el lado del rock, pasaron a pocos acordes, algo simple, sin complejidad armónica, tocando como un bloque. Por el lado de Uruguay, apareció el candombe. Pero no llegaron nunca a hacer el denominado (y aburrido) candombe-rock, esa mentira en cada palabra que lo constituye. El candombe tiene su ritmo, su sonido y su actitud: agresiva, intensa y ritualista. En Uruguay, como ya todos sabemos, cuándo aparece el candombe, hay una suavidad y amenidad que es “para toda la familia”. Una música pintada con una sonrisa, dónde la transgresión, lo políticamente incorrecto, es una simple ilusión, porque la transgresión que es bienvenida por aquellos a los que se quiere desafiar, es una simple distracción. En el candombe de verdad, el de las llamadas, el de la calle, no hay sonrisas de ese estilo, las de “estamos bien”. No existe la palabra “correcto”. Es intensidad y agresividad, es sudor. Es una ceremonia, es la convivencia del momento. El Candombe de verdad , dónde la alegría se genera por la unión de los músicos y el público y no por la temática. Y bueno, en el rock, el verdadero rock, igual o más. No existe el candombe-rock. Existe música pop que toma el ritmo del candombe. En “Macumba”, HPLE logró algo que tiene muy pocos ejemplos: combinar el rock de verdad con el candombe de verdad, encontrar los puntos en común de cada estilo. Y esto llevo a una música primitiva, agresiva e intensa cargada de salvajismo, transformándose en lo que de verdad es el candombe: no una canción, sino un ritual.

“Celebración” es lo que dice su título: una celebración por sus 15 años. Versiones diferentes de temas anteriores, algunos lados B y algún que otro cover. Una especie de suma de lo que la banda había hecho hasta el momento con la cabeza más cercana al disco anterior.

Este año 2015, 5 años y medio después de “Macumba”, Hablan por la Espalda lanzó su último trabajo discográfico titulado “Sangre”.

Desde su anuncio, incluso antes del lanzamiento del 1er single “Cabeza de Moto”, se esperaba que la banda presentara algo que se asemejara a “Macumba”. De ser otra banda (y más que nada, de haber menos espacialidad entre un disco y otro), podría ser. Pero visto que han pasado 5 años y medio, y bueno, que es HPLE (tomando en cuenta todo lo dicho anteriormente), no tendría sentido en realidad.

Es más, sin ir más lejos, ahora ya lanzado el disco, se pueden encontrar comentarios de que la banda, con este nuevo trabajo, “ha ahondado en la conexión del rock psicodélico y post-punk con la influencia autóctona del candombe afro uruguayo”. Discrepo.

“Ahondar” significaría sumergirse aún más en lo previamente buscado, seguir con la construcción y modo de trabajar y componer pero de manera más minuciosa. O sea, hacer crecer lo una vez plantado. “Sangre” no tiene nada que ver en este aspecto con “Macumba”.

Claro que hay rock psicodélico, post-punk, candombe y todo. Pero no por eso están “ahondando”. De haberlo hecho, habrían grabado composiciones aún más ritualistas, tal vez con solo 1 acorde, composiciones de mayor longitud, en las cuales cada canción es un “solo lugar”, un trance. Se habrían concentrado mucho en el ritmo y cómo variarlo (como una cuerda de tambores). Se habrían concentrado mucho en la cualidad del sonido, en su textura, y no tanto en el desarrollo melódico. Habrían grabado largas improvisaciones dónde el tiempo y el orden de cómo aparecen los elementos no importara tanto, dónde el pasaje del tiempo no fuera trascendente, sino el hecho de estar en ese ambiente. Y ya con el 1er minuto del disco nos damos cuenta que “Sangre” no va por ahí, que es algo nuevo. Ni siquiera está en el mismo plano de “Macumba”. Por ende, no se trata de “ahondar”. Este nuevo disco fue tomar otro camino llevando en la mochila aspectos del pasado, aspectos que sirven como herramientas pero no como la base y punto de partida de la construcción de los temas, o sea, de su forma y desarrollo.

Aunque es un retorno a la canción, no es de ninguna forma en el sentido más tradicional. En su gran parte, son más bien composiciones con un desarrollo, más allá de que se pueda detectar un verso y estribillo. En este sentido, HPLE tomó un camino más progresivo.

Aún así no me refiero al progresivo clásico. No es que tomaron influencias de música romántica, clásica o barroca y empezaron a hacer obras que simulen ser composiciones de la índole, ni letras de guerreros, los astros o crítica social (más bien crítica social directa). Es un progresivo en el sentido más de Led Zeppelin post- “IV”, Deep Purple, Iron Maiden: canciones rockeras musicalmente, pero con mayor desarrollo, con varias secciones que muchas veces no se repiten y se puede identificar un principio y un fin en el sentido más clásico. Es más, por los aires de más de los '60 uruguayos, hay que hablar de Totem (evidentemente), pero también de Psiglo y Opus Alfa.

No es que ahora la banda suene a estas bandas. Es más bien que en la parte compositiva, la forma de construir los temas, recuerda a ellas. Además, obviamente agregaron aspectos musicales de los mismos, combinándolos con lo anterior. Está siempre jugando entre las influencias más de los '60 con la de finales de los '70 y principios de los '80, siempre con un sonido actual, y claro, sin nunca perder lo punk. Es que todo esto, teniendo en cuenta que no es lo mismo que lo anterior, deja en claro la actitud más punk de la banda.

La prolijidad es un elemento clave, el cual se ve reflejado en varios aspectos del disco.

Por un lado, por la parte compositiva. Además de lo dicho anteriormente, hay un enorme énfasis en los detalles y arreglos. Esto hizo que la banda funcione de una manera diferente a su disco anterior. Ya no suena como un bloque. Ahora cada instrumento obtiene mayor independencia, mayor consciencia de sí mismo. Sin embargo, ninguno toma un rol principal. Hubo mayor independización, pero todos a la par. Funcionan como instrumentos separados pero que van juntos por el mismo camino. Por decirlo de alguna manera, todos usas diferentes estrategias para llegar al mismo lugar. Esto permite que ningún instrumento se pierda ni quede opacado por otro. Están todos en el mismo nivel y se puede escuchar tranquilamente como un “todo” o prestar atención a uno en particular. En fin, podría tenerse diferentes escuchas de cada canción.

Por otro lado, la producción. Es un disco que suena prolijo, limpio, sin llegar al punto de “lavado”. Tal vez para un rockero de cabeza más cerrada no le guste esto, como si le quitara parte de la impronta de rock. En mi opinión, no tiene nada que ver con eso. Si tomamos en cuenta la parte musical, tiene mucho sentido. En un disco donde cada instrumento tiene que escucharse, dónde hay tanto detalle, dónde hay una construcción más elaborada con varias secciones, dónde el sonido tiende a algo menos primitivo, tiene mucho sentido que haya una mezcla y producción de estas mismas características. Es un disco que “suena bien”. Y en este caso es respetable, porque sin duda es una posición estética. Queda claro que la banda no dijo “queremos sacar un buen disco y produzcámoslo así porque supuestamente esto es hacer bien las cosas”. Siempre las hicieron bien. Sonar “mal” no es hacer las cosas mal. Es una estética. Digo, nadie va a decirle a Nirvana o cualquier otra banda sucia que hicieron las cosas mal. Es otra estética. Y en este caso, decir que le erraron por sonar más prolijos sería un error. Es una crítica desde otro lugar. Si se hacen comentarios, tienen que ser estando dentro de la estética, o sea, para que sean críticas más objetivas. Lo otro son gustos.

Además, esto genera cierta intriga de cómo sonará en vivo, porque claramente es imposible reproducir esta limpieza en un concierto e inevitablemente los temas irán hacia otros lugares.

Entrando en detalle con las canciones mismas, es un disco sumamente variado, sin duda el más variado de la banda. Es que entre que toma lo anteriormente utilizado más lo agregado, llegan a un abanico muy grande. Pero además de todo esto, la banda decidió ir por varios climas y dinámicas.

“Himnos de Incendio”, “Cabeza de Moto” y “Sangre (La Carga)” son los más influenciados por el rock nacional y el candombe, aunque cada uno con su propio estilo. “Himno...” es la más pesada y oscura, la más ritualista. “Cabeza...” es más ligera, teniendo hasta un aire funk en el verso principal y pasando por varios lugares en el correr del tiempo, como una sección un poco más clara y esperanzadora llegando al final. “Sangre” es la más liviana y más candombera de todas, o sea, un cierra que sin duda reafirma la reivindicación del rock nacional de finales de los '60 y comienzo de los '70 por bandas como Totem.

“Puede ser” abandona todo rastro de Uruguay, yendo a un rock más clásico y amigable, sin perder la oscuridad que envuelve la mayor parte del disco. Es más, sería rock más clásico por el estilo, pero aún así suena a algo muy actual.

“Ojos de Luna” adopta un clima más tranquilo y nocturno, pero sumamente oscuro. Es como un blues más citadino, una especie de reversión de los aires de blues que adoptó varias veces Pink Floyd en su etapa post- “Dark Side of the Moon” pero llevado por otros lugares, aunque el final sin duda es algo más de los '90 en adelante. No es un tema que llame mucho la atención por su estética, sino más bien por sus detalles y sobre todo por el contexto en el que se presenta.

“Canción del Remedio” es un tema en el que importa más su función dentro del disco y la banda que lo que puede aportar musicalmente. Es una balada lenta y desoladora, una balda en el sentido más ideal de la palabra, llevada por el piano y punteos lentos y cantables por parte de las guitarras. Musicalmente no es nada nuevo, pero dentro de lo que es HPLE, es sumamente novedoso. Además, “Sangre” es un disco con bastante fuerza y este tema es perfecto para calmar por un momento las aguas y limpiar los oídos.

“La Procesión” es una de las 2 canciones que mejor describe al disco y de los temas más épicos que ha tenido este país. Cuenta con unas 5 secciones diferenciadas. Ya desde su principio de diálogo entre 2 guitarras, nos avisa que “algo se viene”. Hay 2 secciones muy interesantes: un pasaje entre el 2do verso y el 2do estribillo, dónde rítmicamente varían el galopar constante que lleva al oyente y se escuchan varios detalles pequeños que enriquecen. La otra es una sección dónde la influencia del metal clásico de bandas como Iron Maiden y Black Sabbath queda evidente, teniendo el bajo y la batería como volante del ritmo motórico que lo lleva. Es el más claro ejemplo del aspecto progresivo del disco.

El otro tema a destacar es “En los días más oscuros”. Su introducción nos lleva por territorios un poco más tétricos y lo interesante es como con tan solo cambiar la tonalidad de La mayor a La menor, el tema se torna en algo un poco más etéreo y cristalino. La primer sección, con un ritmo lento, nos lleva a algo más clásico. Pero ya en la siguiente, dónde el ritmo se pone más rápido, nos lleva a algo más actual, con algo de punk más melódico. Es un tema con muchos detalles que no se lucen y pueden pasarse por alto, pero que están ahí. Sin duda el más alegre del disco.

Queda en claro que este disco nos trae una nueva cara de la banda y expande el campo musical dónde venías trabajando. Nos encontramos con materiales utilizados en otros discos, pero con mucha cosa nueva. Lo más destacable es la variante constructiva. Sin duda la manera en que la banda planificó cada tema es diferente. Eso, en el final, lleva a otro lugar. No es explorar en lo previo, sino en algo nuevo llevando como armas lo ya aprendido.

Pero lo cómico es que por más que sea así, en realidad no nos dice algo diferente de la banda. Cada uno de los 5 discos anteriores fue otra cara cada uno con su estilo y estética, con su forma de trabajo. Este también es diferente, pero como todos, entra dentro del concepto de que la banda es una búsqueda continua. Y siendo este disco tan amplio musicalmente, más allá de que hay un concepto general, nos permite no hablar de otras bandas, sino de la banda en sí. Es un disco que en fin habla de la banda misma. Sí, musicalmente podemos nombrar varias influencias, por algo fueron nombradas. Pero conceptualmente, aquí la banda habla de ellos mismos.

Hablan por la Espalda, desde su 1er disco, se transformó en uno de los actos musicales más interesantes de este país. Cada disco logra reafirmarlo, porque cada disco es un nuevo riesgo, un nuevo libro. Nunca vamos a escuchar 2 iguales, o al menos quien escribe no quiere.

Lo mejor de Hablan por la Espalda es la aventura, saber que en cada nuevo trabajo van a decirse “podemos llegar a perder todos nuestros fans” y aún así sigan en su búsqueda, porque de eso se trata.






Como siempre, varios links:

Facebook de la banda, dónde podrán seguirla: https://www.facebook.com/hablanporlaespalda?fref=ts

Y aquí su Bandcamp, dónde podrán escuchar este nuevo disco y todos sus anteriores. Recomiendo hacer la "Hablanaratón", que es básicamente escuchar todos los discos en orden, uno atrás del otro. Fue el método aplicado por quien escribe para entender de qué se trata todo esto: https://hablanporlaespalda.bandcamp.com/

Aquí un link para ver el videoclipo del 1er single "Cabeza de Moto": https://www.youtube.com/watch?v=9zEzk5BZ4zo

Finalmente, un video de su tema "Macumba" tocado en vivo, porque HPLE es de esas bandas que es otra al tocar en concierto: https://www.youtube.com/watch?v=r9T7Mza5Dis






HASTA LA PRÓXIMA!!!!